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La Iglesia necesita de un nuevo Pentecostés

Foto: Megamedia

Herminio José Piña Valladares (*)

Cincuenta días después de la Pascua de la Resurrección de Jesucristo se celebra la festividad de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo a los apóstoles y el comienzo de la Iglesia.

El Concilio Vaticano II menciona sobre el Espíritu Santo: Cuando Jesucristo terminó la obra que el Padre le encargó realizar en la tierra, fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés para que santificara y de esta manera los creyentes pudieran ir al Padre a través de Cristo en el Espíritu. Él es espíritu de vida, la fuente de agua que emana vida eterna.

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad. El Espíritu Santo llena nuestras almas en el sacramento del Bautismo y después de manera perfecta en la Confirmación.

Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida, unidad y la enriquece con sus dones espirituales. El Espíritu Santo sigue trabajando en la Iglesia de muchas maneras: inspirando, motivando e impulsando a los cristianos, en forma individual o como iglesia entera, al proclamar la buena nueva de Jesucristo.

El documento de Aparecida de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina recuerda que el Espíritu Santo en el momento de Pentecostés, la Iglesia se ve impulsada con sus fecundos carismas, dones que edifican a la Iglesia y sirven a la evangelización, pero sobre todo forja a misioneros decididos y valientes.

En la actualidad necesitamos un nuevo Pentecostés, por lo tanto la conversión pastoral, personal y comunitaria solo será posible en la medida que el Espíritu Santo irrumpa en nuestros corazones, animándonos a dejar lo caduco y a sumir los retos de este momento que estamos viviendo.

Necesitamos un nuevo Pentecostés que nos libere de la fatiga, la desilusión, una venida que nos renueve nuestras alegrías y esperanza. Por eso es importante asegurar cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible y hagan posible un atractivo testimonio de unidad para que el mundo crea. Invoquemos al Espíritu Santo para que nos ilumine y seamos mejores personas en todos lugares en donde nos encontremos.

Abogado y asesor jurídico. Herminio José Piña Valladares hjpvdirector@hotmail.com

 

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