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La ironía de la transparencia

 

Política y realidad

Ángel A. Aldaz Góngora (*)

En un evento de cierre de campaña ante miles de personas en Ticul, en junio del año pasado, Mauricio Vila Dosal indicó que el voto de los ciudadanos sería “el inicio de la construcción del Yucatán más transparente de todos los tiempos”.

Según recordó, una de sus primeras acciones al inicio de la campaña fue comprometerse con el proyecto ciudadano ¡Ya Basta! contra la corrupción y presentar su Decálogo contra la Corrupción e Impunidad, que incluye acciones como la creación del Consejo Ciudadano del Presupuesto estatal; mejora regulatoria; el establecimiento de un Código de Ética; contar con un gobierno de puertas abiertas; contratos transparentes, que abarcan la ejecución de estándares internacionales en concursos y licitaciones, con datos abiertos a todo el público.

También la creación de una Contraloría Social para que los ciudadanos supervisen y opinen sobre programas sociales, obras públicas, trámites y servicios; formar una Fiscalía Anticorrupción; información para todos; Manos Limpias y Apoyo en Expertos, puntos que impulsarán el acceso a la información, fomento a la cultura de honestidad, rendición de cuentas, denuncia y cero tolerancia (Diario de Yucatán, 18-06-2018).

Transparencia y cero tolerancia, principales banderas de sus propuestas, son algo que en papel suenan muy bien y que muchos funcionarios, entre ellos el exgobernador Rolando Zapata Bello, han hecho suyas. Pero ya se demostró que solo en el papel no significan nada, no tienen valor.

Mauricio Vila Dosal obtuvo la gubernatura el 1 de julio de 2018 con el 39.19% de los votos emitidos por los electores, derrotando a Mauricio Sahuí Rivero, del PRI, y a Joaquín Díaz Mena, abanderado por Morena.

En septiembre de 2018, durante una reunión con empresarios de la CMIC, Vila Dosal reiteró su compromiso de tener un gobierno transparente y firme contra la corrupción, “ya que esto —afirmó— brindará más seguridad económica y fiscal a los inversionistas” (Diario de Yucatán, 01-09-2018).

De nuevo, la transparencia y el combate a la corrupción son insignias de su gobierno, de eso ya no queda duda. Pero navegar en aguas cristalinas implica dirigir sus baterías en bien de los ciudadanos.

Al hacer una revisión de sus compromisos por la transparencia se comprueba que, efectivamente, en ninguna parte se habla del combate a la corrupción del pasado, sino de la que se descubra a partir del presente y en adelante.

Quizás por eso, luego de que la cloaca de la corrupción de la administración estatal anterior se destapó, el gobernador se ve atado de manos y no actúa, pero creo que si vamos a su interés por servir a los ciudadanos, merecemos una explicación de su silencio, de la falta de actuación en este podrido asunto.

Después de todo, si transparencia y anticorrupción son su mística como gobernador, hoy, con su silencio cómplice e inacción, nos obliga a pensar a los ciudadanos que será igual que su antecesor. Es tiempo de que, ahora sí, demuestre su compromiso, de qué está hecho. Todos nos merecemos la verdad.— Mérida, Yucatán.

angel.aldaz@megamedia.com.mx

Editor de Grupo Megamedia

 

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