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La misión educativa para las nuevas generaciones

Foto: Megamedia

Herminio José Piña Valladares (*)

Ante los acontecimientos que se viven en nuestro país, especialmente en Yucatán, es importante leer y reflexionar sobre un documento titulado “Varón y mujer los creo. Para una vía de dialogo sobre la cuestión del gender en la educación”.

En este documento se explica que estamos frente a una verdadera emergencia educativa respecto a los temas de afectividad y sexualidad. También se advierte que la desorientación antropológica ha contribuido a desestructurar la familia, con la tendencia a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer.

Hoy día, la misión educativa enfrenta el desafío de una ideología llamada gender, que niega la diferencia natural de hombre y mujer.

La visión antropológica cristiana ve en la sexualidad un elemento básico de la personalidad, un modo propio de ser, de comunicarse con los demás, de sentir, de expresar y de vivir el amor humano.

El documento emitido por la Congregación de la Educación Católica ofrece algunas reflexiones para orientar y apoyar a las personas que están comprometidos con la educación de las nuevas generaciones al abordar la sexualidad humana, promoviendo una metodología basada en tres actitudes: Escuchar, Razonar y Proponer.

En la actitud de Escuchar se plantean puntos de encuentro como la educación de niños, niñas y adolescentes para respetar y escuchar a cada persona en su particular y diferente condición.

En Razonar se explica que desde el punto de vista genético, las células del hombre que contienen los cromosomas XY son diferentes a las de las mujeres que es XX y es desde el momento de la concepción.

En Proponer se menciona que el primer paso consiste en reconocer que también la persona posee una naturaleza que se debe respetar y que no puede manipular a su antojo.

En la familia se fundan dos derechos fundamentales que siempre deben ser respaldados y garantizados. El primero es el derecho de la familia a ser reconocida como el principal espacio pedagógico para la formación del menor.

El segundo derecho es el del niño o niña a crecer en familia, con un padre y una madre capaces de crear un ambiente idóneo para su desarrollo y su madurez afectiva.

Los padres y madres, profesores, directivos y familiares debemos defender el derecho natural de los padres a tener una opción de educación que esté de acuerdo a la dignidad humana, porque la misión educativa es totalmente integral.

Abogado y asesor jurídico. hjpvdirector@hotmail.com Herminio José Piña Valladares

 

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