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La misión y la visión de los museos es vital

Editorial

El Macay en la cultura

Rafael Alfonso Pérez y Pérez (*)

Diseñar un museo es una tarea apasionante porque requiere de detalles simbólicos. Un museo posee características funcionales, pero necesita la representación de una situación especial para ser reconocido como tal —Ruth Verde Zein

El campo de actuación de un museo debe estar delimitado por su misión y su visión, y en algunos casos por sus valores, los cuales son un referente para determinar su rumbo como institución; esto, por supuesto, ayudará también a fijar los proyectos expositivos y de coleccionismo, así como a cumplir con los compromisos que adquirirá sin que traicionen su función social.

Muchos de estos espacios llevan el nombre de un artista, investigador, fundador o miembro destacado de la sociedad, con lo que, más que ser mausoleos a sus logros, deben servir para establecer un referente de temporalidad o un marco geoespacial identitario con el público y la comunidad en la que se ubica, logrando que se apropien de la institución en el ámbito emotivo y construyan un vínculo de afinidad y orgullo en el que se reconozca el sentido de pertenencia. Ejemplos de ello lo son el Museo Rodin en París y el Museo Picasso en Barcelona.

Sin embargo, es claro que los espacios deben ser congruentes con su definición y declaración en los términos que se asumen frente al público (misión y vocación), ya que ello hará que los visitantes que acudan a él llenen sus expectativas del museo (emocional o conocimiento), para convertirlos en lugares experienciales; expectativas que se abren en ocasiones a partir del propio nombre: Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México o Museo de la Moda de Milán.

Podemos decir que la misión es “la declaración de la razón de ser del museo, de los cometidos a desempeñar para lograr sus objetivos, la expresión del qué, el cómo y el para qué de su existencia”. La visión podríamos entenderla como “el rumbo que dicha institución debe tomar”, o sea, el estado futuro que desea alcanzar y sus aspiraciones de desarrollo. La enunciación o redacción de la misión debe ser breve y sintética, creíble, clara y directa y expresar el servicio que presta orientado hacia las necesidades de la sociedad a largo plazo, la cual debe ir acompañada o alineada con una visión ambiciosa pero alcanzable, la cual puede ser revisada y actualizada y considerar algunos aspectos como el económico o su sustentabilidad.

Lo anterior puede provenir como una vocación determinada por la persona que compiló, coleccionó o reunió los objetos museales, ejemplo de ello el Museo Peggy Guggenheim en Italia, Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber en Venezuela (hasta 2006 cuando cambió su nombre), el Museo Thyssen-Bornemisza en España, la Galería Pamphilj en Roma, el Museo Franz Mayer en México o el Museo Malba en Argentina (fundado por su coleccionista Eduardo F. Costantini), por citar unos.

Otros espacios se identifican por la iconicidad del edificio que los alberga: Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, Macay, Fernando García Ponce; por las colecciones que exhiben: Casa Museo José Lezama Lima en Cuba; la tipología de sus colecciones: Museo Nacional de Historia Natural de los Estados Unidos.

Sin embargo, al pensar en su misión debe reflexionarse que se tratan de conceptos establecidos por sus consejos, directores y curadores, para que los proyectos respondan a la vocación para el cual fueron creados.

Pero esta delimitación de la misión y visión nos lleva a preguntarnos ¿quién las definió?, y si quienes lo crearon ¿eran conscientes de su perdurabilidad en el tiempo? Es por ello que antes de redactar estos conceptos hay que tomar en cuenta a personas con una amplia experiencia en gestión de museos, para no estrangularlas ante la escasez de recursos económicos y/o falta de proyectos futuros, cerrando así sus posibilidades por el marco de conceptualización o provocando la traición de su vocación museística.

Director del Museo García Ponce-Macay.

 

“... es claro que los espacios deben ser congruentes con su definición y declaración en los términos que se asumen frente al público (misión y vocación), ya que ello hará que los visitantes que acudan a él llenen sus expectativas del museo para convertirlos en lugares experienciales...”

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