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La pareja de Palacio Nacional

Editorial

¡Ruines!

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“Hacer política es pasar de los sueños a las cosas, de lo abstracto a lo concreto. La política es el trabajo efectivo del pensamiento social, la política es la vida”.— Henri Barbusse, escritor, periodista y militante comunista francés

Transcurrió una semana más de la vida trágica nacional y la pareja de Palacio Nacional, Andrés Manuel López Obrador es el presidente y Beatriz Gutiérrez Muller es la Primera no Dama, continuó con su gran placer de hacer mal a México y apresurar su ruina. Su carente calidad humana va más allá de la actitud ante su Patria, porque cada desgracia la ignoran, porque cada violencia la apoyan, porque cada muerte la gozan. Están ajenos a su gran responsabilidad histórica, sobre todo ella porque antes de la asunción al poder renunció a un gran compromiso ético, moral y, por ende, social, pero no renunció a los placeres, a las “propiedades” y, por supuesto, a los lujos.

Después de padecer el paso de la tormenta tropical “Gamma”, la Península de Yucatán y, particularmente Quintana Roo, afrontaron el huracán “Delta” que, por gracia divina, impactó con categoría dos, cuando el pronóstico inminente era de cuatro que significa una fuerza altamente destructiva. Para los que no tienen idea de la potencia de un ciclón, podrán consultar diferentes medios de comunicación como las redes sociales para remontarse a “Wilma” que con categoría cinco, la máxima en la Escala Saffir-Simpson, destrozó la zona norte de la geografía quintanarroense, hace 15 años.

El brutal impacto, producto de la furia de la naturaleza, lo viví en la isla de Cozumel. ¡Todo destruido! Las calles y avenidas “tapizadas” de escombros. Los postes de diversos servicios públicos caídos en “armonía” con sus cables peligrosos para la población. Los hoteles con sus fachadas venidas abajo, cristales rotos y destrozos en general, transformados en “huecos” lúgubres. Inclusive el Parque Natural Chankanaab, una de las joyas en el mercado mundial de turismo, literalmente fue “rasurado”, quedando un enorme terreno en donde antes había árboles, caminos, restaurantes y atractivos para los visitantes. ¡Todo destruido! Menos: el espíritu de lucha, el ánimo de levantarse y la obligación de reconstruir.

“Wilma” impactó en octubre de 2005… en noviembre de 2005, un mes después, Cozumel estaba recibiendo nuevamente a los cruceros. Al turismo llegado por la ruta marítima Cozumel-Playa del Carmen, y por vía aérea. Además, de la arraigada cultura de los habitantes para enfrentar antes, durante y después un huracán, la participación de los tres órdenes de gobierno fue determinante para la recuperación —en tiempo récord— de una de las joyas del Caribe mexicano.

Tormentas

Hace 15 años fue motivante ver al entonces presidente de México, Vicente Fox (del PAN); al entonces gobernador de Quintana Roo, Félix González (del PRI), y al entonces presidente municipal de Cozumel, Gustavo Ortega (del PAN) hacer acto de presencia para evaluar los daños, informar a la sociedad y poner en marcha los trabajos de recuperación… ¡juntos! A pesar de sus diferencias políticas. Sin embargo, había la necesidad de aplicar recursos económicos extraordinarios. Para tal efecto fue determinante el Fideicomiso para el Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

El martes 6 pasado, el huracán “Delta” llegó a la Península de Yucatán. El mismo día que Andrés Manuel López Obrador empezó a cumplir su deseo, con la complicidad fundamentada en la conveniencia, la ceguera o la perversidad de sus diputados federales: la desaparición del Fonden. Pero eso no fue todo, porque el fin de semana realizó una visita oficial de trabajo a la región, pero para supervisar los “avances” del Tren Maya. En su mente trastornada no hay el más mínimo respeto por la vida, ya no digamos por la nación.

Paralelamente, Beatriz Gutiérrez realizó su primera visita de trabajo como Primera no Dama a Europa. Cómo… ¡no! Hasta, le presentó una carta, de parte de su malogrado esposo, al papa Francisco; mientras que, en México, se daba a conocer tardíamente el robo de medicamentos oncológicos. Muchos, en defensa de la intrusa en Palacio Nacional, se preguntarán por qué el “ataque” contra ella. La respuesta es porque logró, a través de Andrés Manuel López Obrador, una vida de “princesa” viviendo en su propio “palacio”, personificándose como gran dama… como gran historiadora, cuando ni siquiera es gran mujer.

Es la misma que ignora los dramas brutales de los niños con cáncer, las angustias de sus padres, de sus familiares y de sus amigos. La misma que no aceptó servir a la sociedad, a la familia y a su prójimo, pero que sí acude, en representación del Presidente de México, a Europa para “disfrutar” esta etapa de su también malograda vida.

Triste espectáculo

De todas las ruinas de México, la ruina del hombre y de la mujer que habitan Palacio Nacional es, sin duda, el más triste espectáculo social.

Ambos, no tienen ni idea que hacer política es pasar de los sueños a las cosas, de lo abstracto a lo concreto. La política es el trabajo efectivo del pensamiento social, la política es la vida.

Andrés Manuel López Obrador y Beatriz Gutiérrez Muller no respetan la vida.

Porque son…

¡Ruines!— Cozumel, Quintana Roo.

arevalo61@yahoo.com.mx

Periodista

 

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