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La paz y el feminismo

Acento de Mujer

Lourdes Casares de Félix (*)

“No creo en el liderazgo masculino, lo hacen mal, hacen más problemas de los necesarios y ya lo han demostrado a lo largo de los siglos”, afirmó Yeilá Raanán, quien forma parte de Mujeres Activas por la Paz.

Este movimiento nació en el verano de 2014, durante la guerra entre Hamas e Israel. Este grupo de mujeres, de diversos estratos políticos y sociales, de judías izquierdistas, de musulmanas practicantes, de judías sionistas de derechas, de palestinas ateas, reúne ya a más de 30,000 integrantes en Israel y los territorios de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Van semanalmente al Parlamento para presionar y exigir a los políticos un acuerdo de paz beneficioso para ambas partes. Y se están adhiriendo mujeres de más países en su apoyo, convencidas de que la solución del conflicto está en sus manos y no en las de los políticos.

A raíz de esa iniciativa se han unido madres cristianas, musulmanas y judías recorriendo Israel en una marcha todas juntas por la paz. Emociona presenciar el video de esta caminata anual de mujeres diversas vestidas de blanco cantando alegres, ayudándose mutuamente; jóvenes auxiliando a las mayores para caminar, mamás con sus hijas pequeñas de la mano y acompañadas de la canción “Oración de las madres” de la cantante israelí Yael Deckebaum, que se ha convertido en un himno feminista inspirador.

En contraste, la semana pasada los medios masivos y redes sociales transmitieron los videos de un grupo de mujeres en Ciudad de México quemando objetos afuera de la antigua sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), tras señalar que la policía capitalina les impedía continuar con su marcha a favor del aborto legal.

En su protesta, se enfrentaron a mujeres policías con artefactos explosivos de fabricación casera. 44 mujeres integrantes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) resultaron lesionadas durante la marcha pro-aborto. Por impedir el paso al Zócalo capitalino las manifestantes las golpearon e incluso les arrojaron gasolina y les prendieron fuego.

El pequeño contingente agresor tiró pintura en los rostros de las policías y pintarrajearon paredes. Sacaron herramientas para romper y destruir inmuebles vulnerando los derechos de los propietarios. Algunas exhibieron el torso desnudo como parte de su protesta. Todo un espectáculo amenazador y destructivo.

Una demostración de violencia y agresividad inadmisible contra otras mujeres encargadas de cuidar el orden. Los insultos y ofensas que recibieron las policías son intolerables.

¡Qué contraste tan grande! En Israel las madres luchan por la paz y la vida de sus hijos y estas mujeres mexicanas pelean por quitarles la vida a los suyos. Las manifestaciones violentas no son el camino. Hay que tratar de superar la barbarie.— León, Guanajuato.

acentodemujer@hotmail.com

Escritora y activista

 

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