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La recuperación de México

Editorial

Pablo Pérez Akaki (*)

Esta semana fueron publicados dos estudios, uno por la revista “The Economist” y otro por el Banco de México, que hablan sobre la recuperación esperada en nuestro país, esa de la que el ejecutivo ha anunciado desde hace varias semanas. Las noticias no son favorables, pues hablan de un plazo para volver al nivel previo a la pandemia de 5 años en el primero y no menos de 3 en el segundo estudio. Por donde se vea es bastante grave para la sociedad y este gobierno, pues implica que se tratará de un sexenio perdido, aunque quizá existe un argumento perfecto para justificar el fracaso.

Lo que quedará sin embargo en la duda, es hasta dónde podría haberse mejorado esa velocidad de recuperación si se hubieran activado un conjunto de medidas contracíclicas, como se ha repetidamente señalado por diferentes actores de la economía, que si bien hubiera implicado un endeudamiento dados los limitados márgenes del presupuesto federal por innumerables compromisos adquiridos en los gobiernos anteriores, se crearían bienes o servicios públicos para la sociedad en su conjunto para enfrentar la profunda caída de 18.7% anunciada también recientemente por el INEGI.

Con esto podemos decir que la economía es una disciplina seria y que hacen falta los economistas para tomar decisiones respecto a ella, habiendo una larga historia de experiencias exitosas y fallidas respecto a las políticas que se asumen por unos y otros funcionarios. Por el contrario, se anuncia con motivos del informe que se está aplicando un nuevo modelo económico que apoya a los más pobres sin decir de qué se trata específicamente y sin que la comunidad económica opine favorablemente sobre este.

Si bien es necesario un gran esfuerzo por generar un proyecto de desarrollo incluyente, que incorpore a millones de personas excluidas permanentemente, incluso explotadas personalmente y en sus territorios por grandes capitales, no queda claro que haya uno para ello. Lo que más bien se dibuja en lo que va de este gobierno es una estrategia de confrontación, mucha improvisación, poca inclusión (paradójicamente) hacia los sectores más favorecidos de la sociedad y una motivación política en cada decisión.

Pero no olvidemos que la pandemia sigue. Por lo tanto, no se ha terminado la caída y las amenazas de la segunda ola está ya muy cerca. No hay que ser pesimistas, pero tampoco demasiado optimistas. La amenaza es muy seria y la capacidad de respuesta que se ha mostrado es bastante limitada, confiando en la inmunidad de rebaño, que lamentablemente ha costado a la fecha más de 60 mil muertos. Así que es más que importante el uso de cubrebocas, careta e higiene de manos, aunque para nuestras autoridades no haya evidencia científica suficiente. Nos queda claro que ante esta lucha estamos solos.—Mérida

Profesor investigador de tiempo completo, UNAM FES Acatlán, Posgrado en Economía

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