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La relevancia del doctor Vado Lugo en Yucatán

Editoriales de Diario de Yucatán
Artículo editorial

Épicas batallas sanitarias (y II)

Raúl Alcalá Erosa (*)

Con el doctor Ignacio Vado Lugo al frente de los esfuerzos, Yucatán dio la batalla a la epidemia de cólera en 1833. Aquellas experiencias, con resultados positivos tuvo su contrapartida, 20 años después, cuando en la zona caribeña, especialmente en Belice, se detectaron nuevos brotes de cólera desde fines de 1852, con contagios entre los pobladores de Chan Santa Cruz, Peto y Valladolid.

También se reportaron infecciones entre las tropas de la Brigada de Oriente, dejando enfermos por las poblaciones a su paso.

La enfermedad llegó a Mérida y uno de los primeros en saberlo y sentirlo fue el propio Dr. Vado, quien para entonces era director del Hospital San Juan de Dios, contrayendo el mal al tratar a uno de sus familiares que presentaban los síntomas de vómitos y diarrea, característicos del cólera.

Vado fue atendido por su aventajado alumno Agustín O’Horán, hijo de su amigo Tomás, intelectual y político de origen guatemalteco.

Los cambios en la política estatal, al asumir, nuevamente, Antonio López de Santa Ana la Presidencia de la República y la sustitución del gobernador Miguel Barbachano por el general Díaz de la Vega, de notoria prepotencia e ignorancia, fueron condicionantes que impidieron la correcta implantación de los planes sanitarios que tan buenos resultados habían reportado en 1833.

Al desintegrarse la Junta de Sanidad y presentarse el Dr. Vado, pese a su síntomas, ante el nuevo gobernador, fue recibido en forma altanera y restándosele importancia a la grave situación El galeno sintió que no se recibiría ni el apoyo financiero ni la cooperación del personal oficial, como antes y optó por expresar que estaba dispuesto a combatir el mal prácticamente solo con sus pocos asistentes del hospital y alumnos voluntarios de la Escuela de Medicina, haciéndole ver al intransigente general que sus propias tropas y funcionarios podrían padecer también muchas muertes. Esto último causó el cambio de actitud del gobernador accediendo, aunque solo parcialmente, a los requerimientos sanitarios.

Fuerte epidemia

Como resultado, se desató fuerte epidemia de cólera en Mérida durante los siguientes meses, registrándose cerca de 7,000 enfermos y 2,627 defunciones.

Entre las víctimas, aquel carismático doctor nicaragüense que había escogido Yucatán para bien vivir su firme vocación de salvar vidas, el doctor Vado Lugo.— Mérida, Yucatán.

raulae@gmail.com

Arquitecto, escritor e historiador yucateco

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