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La salud mental también es importante para vivir plenamente

Foto: Megamedia

Pastoral de la Salud

El pasado 10 de septiembre celebramos el Día mundial de prevención del suicidio.

Es una verdad que todos los seres humanos nos debemos preocupar por cuidar nuestra salud, pero a veces esta salud se limita solamente a la salud física, y creemos que esto es suficiente.

La salud debe verse de un modo holístico, integral; es decir desde la dimensión física, mental, social y espiritual.

La salud mental está relacionada con nuestras emociones, convicciones, nuestra manera de ver y desarrollarnos en la vida en la que también, por supuesto, las otras dimensiones entran en consideración.

Es alarmante el número de personas que día a día luchan contra las ansiedades, las angustias, los ataques de pánico, las depresiones, hasta llegar al límite y quitarse la vida. Seguramente conocemos a más de una persona con estos padecimientos. ¿Cómo los ayudamos? ¿Estamos dispuestos a ofrecerles los recursos para su curación?

Con mayor frecuencia vemos a personas muy jóvenes, adolescentes incluso que han perdido el sentido de su vida, que no tienen ideales que perseguir, han perdido la esperanza.

Hay mucho por hacer en el aérea de la salud mental, especialmente desde los hogares, practicando la paciencia, evitar caer en adicciones como salida fácil a soluciones de problemas.

Acercarse a Dios, a los sacramentos, pedir humildemente al Espíritu Santo el don de la paz y la serenidad. Buscar ayuda psicológica con terapias adecuadas, entrar en diálogo y socializando con otras personas. No cerrarse, buscar el diálogo y hacer nuevos amigos.— Presbítero Alejandro Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la Salud

 

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