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La Verdad es tridimencional

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

“¿Y qué es la Verdad?”, le pregunté a Prudencia.

“¿Qué es la Verdad?”, repitió extrañada. “Hace tiempo que no me hacían esa pregunta. Permíteme te explico: Lo primero que diría es que la Verdad, querido amigo, es tridimensional”.

“Hay grandes verdades; hay verdades muy elevadas y hay otras que son profundas. Y tal vez —apuntó Prudencia— es por eso que a muchas personas se les complica la existencia, ya que solo alcanzan a conocer una parte de la Verdad y las verdades a medias, querido amigo, son más peligrosas que las mentiras. Te pongo ejemplos. Hay grandes verdades como el hecho de que tú un día naciste, estás creciendo, envejeciendo y algún día vas a morir. Este tipo, aunque grandes verdades, a golpe de realidad, todos alcanzan a conocerlas.

“Hay verdades aún más elevadas, como la verdad de que tú estás en esta vida para ser feliz y que, por más tiempo que vivas, los años pasan a prisa y vuelan y, cuando no alcanzas a aceptar esta verdad, se te puede ir la vida esperando la muerte. Este tipo de verdad es más difícil aún alcanzarla”.

Prudencia se me acercó y casi al oído para decirme: “La Verdad más profunda, querido amigo, es que eres creatura de un Ser supremo que te creó a su imagen y semejanza y esta verdad —tristemente— no todos llegan a conocerla y muchos, la rechazan.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en envejecimiento y manejo de Emociones. MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzoaalonzo@crehas.org

 

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