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La vida cambia en una decisión

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

La Moral es nuestra guía, reiteró Prudencia, y a través de nosotras —las virtudes— ilumina el pensamiento y las creencias de las personas.

¿Por qué el pensamiento y las creencias son tan importantes para la moral? Claro, inquirí.

Porque ahí comienza todo querido amigo.

Cada uno de tus comportamientos, sin excepción, sigue a un pensamiento y a una creencia en particular.

Me explico, tu pensamiento es la información que tienes en la mente y proviene de cuanto percibes a través de tus sentidos.

Tus creencias surgen cuando interpretas esa información, es decir, cuando le das un significado específico y lógico para ti mismo.

Cuando percibes algo con los sentidos, tu cerebro crea un pensamiento.

Cuando lo interpretas, aparece una creencia.

¿Y los comportamientos? pregunté a Prudencia.

Los comportamientos —contestó— son la parte visible de esta cadena y están precedidos por uno de los procesos más difíciles y transcendentales para las personas, la toma de decisiones.

Mi especialidad querido amigo –explica Prudencia— es ayudar a las personas a discernir para que tomen decisiones bien informadas y basadas en el respeto a los derechos de los demás y no solo en gustos o necesidades personales.

Recuerda, una decisión tiene el poder de cambiar —para bien o para mal— el rumbo de tu vida.

Prudencia y tu servidor seguimos adentrándonos en la tierra del “siempre acertarás” y nos topamos con otros tres maravillosos personajes que conocerás la próxima semana. ¡Nos leemos hasta ese día!

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzo aalonzo@crehas.org

 

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