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La violencia política contra las mujeres

feminicida de tahdziú

Todavía queda mucho por hacer por la paridad

María del Mar Trejo Pérez (*)

La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Por eso para quienes estamos conscientes de la dimensión y el alcance de este problema, el mes de noviembre siempre nos hace recordar y reflexionar sobre la importancia y urgencia de la eliminación de la violencia contra la mujer.

Es un tema de relevancia para la vida en democracia, no solo por el impacto que tiene en la política afectando injustamente la participación política de las mujeres, sino por lo que afecta al ejercicio de los derechos humanos en general.

El avance de la presencia de las mujeres en el ámbito político e institucional ha dejado en claro la necesidad de cambiar prácticas, y de atacar las causas estructurales de la discriminación y la violencia en contra ellas. Los casos de violencia política contra las mujeres que se han presentado a lo largo de la República son un claro ejemplo de ello.

Como se menciona en el libro “Violencia política contra las mujeres: el precio de la paridad en México” y en la sonada campaña mundial “No es el Costo”, no podemos permitir como sociedad civilizada que para alcanzar la anhelada paridad en todo, las mujeres tengan que sufrir y exponerse a perder en muchas ocasiones incluso su propia vida o la de sus seres queridos por decidir acceder a un cargo público.

La violencia contra la mujer es un asunto de enorme relevancia en la agenda legislativa local donde existe el pendiente y la oportunidad de conceptualizar la violencia política para definir sus alcances e implicaciones y delinear mecanismos de sanción específicos para quienes ejerzan estas acciones.

En un estado como Yucatán la cultura de la denuncia no prevalece y aún existe el miedo a represalias por presentar quejas o impugnaciones, situación que se reflejó con la ausencia de denuncias en el pasado proceso electoral 2018, incluso a pesar de la existencia de un protocolo para la atención de la violencia política contra las mujeres y una guía para candidatas para presentar quejas o denuncias ante el instituto electoral local.

No obstante, se reconoce el avance en la resolución de casos de violencia política en los tribunales regionales y el esfuerzo de la sociedad civil por apoyar a las mujeres violentadas, pero es mucho más importante poder prevenir dichos actos.

Una estrategia efectiva de la prevención debe ser la promoción de programas de acciones permanentes desde las instituciones electorales y desde otros espacios para que las mujeres puedan conocer el alcance de sus derechos políticos, cómo ejercerlos y defenderlos.

Asimismo, es factor importante abonar al fortalecimiento de las alianzas entre mujeres en todos los ámbitos, tanto civiles como institucionales, como herramienta para la defensa de sus derechos políticos y como instrumento para evitar actos de violencia política.

Apostando por la prevención, no podemos bajar la guardia y resulta obligatorio mantener la difusión de información pertinente y útil para las mujeres en el ejercicio del cargo. Así como la definición y aplicación de políticas públicas con perspectiva de género, que es una de las posibles soluciones para monitorear, evaluar y visibilizar los casos de violencia contra las mujeres.

Por lo anterior, debemos continuar en el esfuerzo de poner un alto a cualquier tipo de violencia; denunciando, dando seguimiento, haciendo públicos los actos de violencia contra las mujeres con fundamentos que respalden las denuncias y promoviendo acciones para prevenir, sancionar y erradicar la violencia política hacia las mujeres y luchar por alcanzar una verdadera igualdad sustantiva.— Mérida, Yucatán.

mariadelmartrejo@gmail.com

Consejera electoral del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Yucatán

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