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Las campañas: Tiempos de montaje

Ernesto Guerra de la Peña
Artículo de Ernesto Guerra de la Peña

Ernesto Guerra de la Peña (*)

A un año de que se inició la pandemia, la situación sigue siendo alarmante.

Pero la situación se vuelve aún más agotadora, si a este estado emocional en el que nos encontramos le sumamos la estrategia de comunicación política que han utilizado algunos aspirantes a puestos de elección, quienes han usado las redes sociales para darse a conocer como personas solidarias y humanas, a través del montaje y la actuación.

De un momento a otro los aspirantes se convirtieron en personalidades de reality show, en expertos en deshierbar o vender pan. Un claro ejemplo de ello es el ex candidato presidencial panista Ricardo Anaya, quien recientemente ha utilizado sus redes sociales para darse a conocer como un político que se identifica con las necesidades de la gente.

Anaya ha recorrido municipios, se ha subido a combis y al metro, junto a su equipo de producción que lo hace ver más que un intento de acto de cercanía como un acto de montaje teatral.

Pero la estrategia de retorno a la vida pública le ha salido totalmente contraproducente. Anaya, además de no lograr transmitir emociones con su público, ha dado a conocer ciertas frases y declaraciones durante sus videos que han causado descontento, burlas y memes en redes sociales.

Un ejemplo de ello es el video en el que Anaya compara el gasto del presidente López Obrador con la cancelación del nuevo aeropuerto de Ciudad de México con el gasto que hace el compadre que utiliza su dinero en caguamas, comentario que produjo que este se hiciera tendencia en redes sociales de manera negativa. AMLO incluso se ha burlado de él.

El intento

Los asesores de ciertos actores políticos tratan de humanizar a las y los candidatos exponiéndolos como seres ajenos a lo que realmente representan o lo que se percibe de ellos.

Por tanto, el que un candidato realice una labor que nunca ha hecho y la exponga en redes sociales produce un descontento de su audiencia, ya que no es un acto natural del mismo, como es el caso de las y los aspirantes de Yucatán que, de un día a otro, a manera de montaje, se grabaron realizando oficios para mostrarse cercanos a la gente.

No es lo mismo el video de AMLO subiendo al metro grabado por un ciudadano en el año 2012, alguien que durante toda su carrera ha promovido el discurso de la austeridad y la pérdida de privilegios para la clase política, que el video de un personaje que nunca en su vida ha subido a una combi, adentrándose con todo un equipo de producción.

Ante el escenario pandémico, las redes sociales son esenciales para que las y los aspirantes a un puesto de elección puedan mostrar cercanía con el electorado.

Las historias y publicaciones dando a conocer la vida cotidiana de los contendientes, puede ser una buena estrategia de convencimiento. Sin embargo, si se crean y comparten narrativas que no van de acuerdo con el personaje al que se busca posicionar, esto generará que exista un efecto desfavorable, una pérdida de credibilidad y un distanciamiento de la ciudadanía.

En estas campañas lo que quiere la sociedad son personajes reales y no actores que desempeñen papeles protagónicos que busquen mostrarse solidarios cuando solo subrayan su elitismo.— Mérida, Yucatán.

ernestoguerramx@gmail.com

@ernestoguerramx

Consultor y Politólogo. Estudiante de la Maestría en Comunicación Política y Marketing Electoral

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