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Las dos pandemias

Covid 19 y los feminicidios

Por Marcelo Pérez Rodríguez (*)

 

 

 

La violencia contra las mujeres, que se ha convertido en pandemia, surgió mucho antes que la otra pandemia que asuela a la humanidad: el Covid-19 y sus variantes.

Sin embargo, la primera se recrudeció al surgir la segunda, pues en muchas parejas el machismo se desbordó por el confinamiento y los cambios que viven las familias, y las agresiones aumentaron y los feminicidios también.

Los dos contagios pueden ser mortales si no hay los tratamientos adecuados o si hay daños severos. En el Covid si hay un sistema inmunológico muy débil o alguna enfermedad grave, el paciente peligra; por la otra parte, si la pareja es disfuncional en extremo, la violencia es frecuente y el machismo enfermizo ofusca y ciega, entonces la mujer está expuesta a los ataques mortales.

Es lamentable que muchas veces en vez de dialogar para buscar soluciones o que el hombre acepte que la mujer ya se cansó de los malos tratos y desea irse y olvidar ese pasado tenebroso, surjan los enojos o los celos enfermizos y el hombre tome decisiones que suelen convertirse en cruentas.

Muchas mujeres son golpeadas salvajemente por el novio, la pareja o la expareja, incluso este último no acepta ser desplazado y agrede y puede ser mortal su acción.

Hay muchos casos de violencia familiar en esta pandemia y de feminicidios. El año pasado hubo cinco muertes por violencia de género en nuestra entidad. Cinco mujeres fueron asesinadas por el esposo o expareja.

De los malos tratos y agresiones se puede pasar luego a las amenazas de muerte y posteriormente a cumplirlas. Así hemos leído en la prensa casos de mujeres que son lastimadas, amenazadas y luego ultimadas.

Sin embargo, muchas de estas mujeres acuden a las autoridades para denunciar las agresiones y amenazas, pero en muchos casos estos malos tratos se minimizan, se toman como discusiones domésticas, propias de las familias, y ya no hay seguimiento oficial, menos protección para esas mujeres. Luego viene el desenlace trágico.

Es lamentable que muchas parejas, después de ser amigos, confidentes, novios, esposos, comiencen a enfrentarse, primero, con insultos, luego con agresiones física y amenazas y por último, algunos casos terminen en feminicidios.

¿En qué momento las promesas de amor acaban para que surja el personaje agresivo, controlador, celoso extremista y violento? ¿Qué sucedió con las palabras cariñosas e incluso melosas que recíprocamente se decían para suplirlas con improperios, expresiones soeces y descalificaciones? ¿Y dónde queda el respeto como mujer, madre y pareja para que surjan los golpes y al final el feminicidio?

En todas las parejas hay diferencias, malos entendidos y discusiones, pero la diferencia es cómo dialogar y buscar soluciones. Es desde el primer golpe, insulto y humillación cuando las alertas en la mujer deben prenderse. Un novio violento, celoso y controlador es difícil que cambie como pareja si no pone de su parte, ni reconoce su agresividad, ni busca apoyo profesional.

Hay mujeres que buscan ayuda para terminar esa relación toxica y logran salir de ese calvario. Se atrevieron a ponerle fin a su sufrimiento y huir a tiempo de esas tensiones y humillaciones.

Si las vacunas y el respeto a las medidas sanitarias son medios para protegernos del virus en esta pandemia que vivimos, la educación de las nuevas generaciones en el respeto a las mujeres y la reflexión y reeducación de los hombres para eliminar el machismo y valorar a la pareja y a la mujer en general son las vacunas para desterrar la violencia en los hogares y en las calles en contra de las mujeres.

Importante es educar en los hogares y las escuelas sobre el respeto a los derechos, la tolerancia y la igualdad de género. Hombres y mujeres son iguales y son indispensables, juntos, en el avance de la sociedad.

Por otra parte, las leyes y la aplicación de la justicia en casos de agresiones y crímenes contra las mujeres se cuestionan mucho por la falta de tacto y lentitud de las autoridades competentes, pues muchas veces no toman en serio a las denunciantes. Al final, quedan indefensas y a merced del verdugo.

El Covid-19 y la violencia contra las mujeres, que en determinados casos terminan en feminicidios, son las dos pandemias que sacuden a nuestra sociedad. Y las mujeres llevan la pesada carga.

Es de vital importante que todos, autoridades, padres de familia, maestros y ciudadanos en general en forma conjunta busquen estrategias para solucionar esta violencia que sufren a diario muchas mujeres.

Ninguna mujer en los hospitales o en la morgue por causa de las manos machistas. Ese sería un gran compromiso. Es mucho que las mujeres sufran por estas dos pandemias, con la lucha contra el Covid es suficiente. Las mujeres no merecen ser golpeadas, desvalorizadas o atacadas cruentamente. Menos machos, más hombres.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

 

 

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