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Las promesas están por cumplirse

Editorial

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz(*)

En 16 siglos de Historia, avisado lector, el pueblo elegido no había deseado con tanto ímpetu el cumplimiento de las promesas mesiánicas como cuando apareció este misterioso hombre venido del desierto.

Las personas se arremolinaron alrededor del nuevo profeta para escucharlo.

Sus palabras les sonaban a lo que Yeshahías había dicho desde el exilio: “Consuelen, consuelen a mi pueblo y díganle a voces que su lucha ha terminado; su iniquidad ha sido borrada”.

Las promesas mesiánicas del Reino del Cielo estaban por cumplirse.

No es extraño que en el alma cansada de sus oyentes, se prendiera una luz de esperanza al escuchar este nuevo estilo de predicación según el espíritu y el poder de Eliyahú, el antiguo profeta que se alzó como el fuego.

No sorprende tampoco que se esté cumpliendo ahora lo que cuatrocientos años atrás había anunciado el profeta Malakhi, que Eliyahú regresaría para el día del juicio, cuando el hacha puesta esté a la raíz de los árboles y el que no dé fruto, sería arrojado al fuego.

Otro rasgo diferente era que predicaba la necesidad de bautizarse para la remisión de los pecados, ceremonia utilizada para los prosélitos gentiles, mas no para los yehudí.

Ahora entiendo con claridad, amable lector, lo que el profeta me explicaba poco antes de comenzar su predicación:

“Quien se haga discípulo del Reino del Cielo, mi avisado aprendiz, será como quien saca de su tesoro cosas antiguas y cosas nuevas”.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos Antonio Alonzo

 

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