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Las revaluaciones en las empresas

Fernando Ojeda

Fernando Ojeda Llanes (*)

En la década de los años 80, el país tuvo fuertes devaluaciones de la moneda provocadas por la alta inflación que sufría la economía.

Recuerdo mi participación en comisiones especiales para investigar lo sucedido en las empresas con respecto a estos hechos económicos.

Muchas empresas tenían deudas en dólares, que de un momento a otro, al duplicarse el valor del dólar, el impacto fue tremendo al doblarse su deuda extranjera al expresarla en pesos mexicanos.

La profesión contable, por conducto del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, emitió en 1983 el famoso boletín B-10 para registrar en la contabilidad los efectos de la inflación y en primer lugar los de la devaluación del peso mexicano; digo en primer lugar porque fue precisamente la problemática del alza en el tipo de cambio que le dio lugar y como consecuencia adicionaron la re expresión de estados financieros.

En este boletín se publicó una fórmula para actualizar el tipo de cambio de acuerdo con las expectativas de inflación utilizando un denominado tipo de cambio de equilibrio que se calculaba relacionando un tipo de cambio base con la inflación de Estados Unidos y México, esto debido precisamente a que el principal motivo del alza del precio del dólar era la inflación que en EE.UU. era muy baja ante la altísima de nuestro país.

El Boletín estableció dos métodos para hacer una revaluación de los activos fijos y de inventarios que denominaban activos no monetarios, uno de estos era utilizando los índices de inflación de precios al consumidor y otro a base de avalúos realizados por perito.

La implementación de estos métodos en la contabilidad de las empresas era sumamente complicado, tanto para los contadores que tuvieron que tomar intensos cursos de capacitación, como de los empresarios que no lo entendían, motivo por el cual la mayoría no lo utilizaba, de tal manera, que gran cantidad de éstas que aún sobreviven y nunca aplicaron los métodos de actualización, conservan en sus libros hasta el momento, datos históricos en sus activos fijos y capital contable.

Después de tantos años transcurridos, las inversiones en activos fijos ya han sido depreciadas, por lo que sus efectos inflacionarios no están a la vista, pero sí sus partidas de capital contable, que provenientes de esas fechas de gran inflación, están a pesos de valor muy antiguo y por lo tanto no representan su valor actual.

Hace pocos años, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos derogó la aplicación del boletín B 10, mencionando que lo hacían porque ya la inflación mostraba tendencias a la baja y había disminuido. Previo a esta cancelación habían derogado la técnica de determinar el tipo de cambio de equilibrio para el registro de las devaluaciones de la moneda nacional.

En aquella ocasión donde se aplicaba el B-10, para las empresas que no lo hacían por lo complicado, diseñé un método rápido de actualización que como boletín número 1 me publicó en el año 2001 el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, ayudó mucho a los negocios para conocer con pesos actualizados sus estados financieros.

Lo anterior lo menciono porque no estando vigente la aplicación del B- 10 y por lo complicado de su determinación, es una buena herramienta para actualizar las cifras de cualquier empresa para efectos financieros, sin que tengan que hacer registros contables.

Aun cuando no tenemos porcentajes de inflación de los años ochenta que fueron descomunalmente altas, seguimos teniendo inflación y aunque el Banco de México la ha controlado a niveles de 3 a 4 por ciento anual, ahora nos encontramos con una de casi 6 por ciento, que si acumulamos varios años podemos que percibir que activos fijos de hace cinco años ya llevan una inflación acumulada cercana al 20 por ciento, por lo que se hace necesario conocer los valores actualizados de esas inversiones.

Si nos referimos a inmuebles como edificios y terrenos, no la inflación, sino la plusvalía que ya se obtiene por la posición y demanda de los mismos es relevante, por lo que considero necesario que los estados financieros de las empresas propietarias actualicen sus precios, sin afectar la contabilidad, pero con la ventaja de conocer su realidad financiera.

Todo lo mencionado anteriormente nos hace estar conscientes que para efectos financieros se deben actualizar las cifras de los estados financiero, no por necesidades contables sino para conocer el valor del patrimonio de la empresa desde un punto de vista financiero.

Las plusvalías o aumentos de valor, redundan en un incremento del capital contable, por lo que las razones financieras que se relacionan con el patrimonio de los accionistas, sin actualización de cifras que actualmente se podrían reportar como aceptables, al ser actualizadas sus bases de determinación, nos mostrarán en realidad: que probablemente no lo sean.

Con respecto a las razones financieras más utilizables para determinar la rentabilidad y otras operaciones empresariales, es otro boleto a comentar posteriormente.— Mérida, Yucatán.

Ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

 

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