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Lista negra de Vila

Filiberto Pinelo Sansores
Editorial de Filiberto Pinelo Sansores

El rechazo del Congreso a una solicitud de crédito

Por Filiberto Pinelo Sansores (*)

Casi desde el momento en que el Congreso local se negó a aprobar el préstamo de 1,723 millones de pesos con que intentó endeudar más a los yucatecos, Mauricio Vila no ha cesado de atacar, directa o indirectamente —a través de sus subordinados panistas y su nuevos aliados priistas que, impulsados por los inconfesables intereses políticos que los hacen rebosar de oportunismo, se le entregaron—, a los diputados que votaron en contra de su propuesta, tratando de ponerlos en la picota mediante el uso de la maquinaria de propaganda que, pagada con recursos del erario, tiene a su disposición.

Fue el primero en salir a la palestra, tildando a esos diputados casi, casi, de traidores a la patria. “Esos diputados locales en estos momentos celebran que no aprobaron nuestra solicitud de financiamiento con la cual queríamos apoyarte económicamente en estos difíciles meses que vienen por delante, pues el objetivo central de ese financiamiento estaba en generar miles de empleos para mejorar el ingreso familiar y ayudarlos a salir adelante en cuanto pasara la contingencia”, expresó en el video de arranque inmediato de su campaña de linchamiento que, días después, ha seguido difundiéndose, en todos los medios, como si estuviéramos en plena campaña electoral.

Ahora, agregó, “la situación económica en Yucatán se va a poner más difícil pues la decisión que tomaron los diputados de Morena y algunos diputados del PRI… niega a nuestro estado la posibilidad de una rápida reactivación económica, lo que lamentablemente tendrá efectos en todos los hogares yucatecos en los siguientes meses… antepusieron sus intereses políticos por encima de lo que más le urge a Yucatán”.

Desde entonces, la andanada no ha parado. Poniendo toda la carne en el asador, tirando millonarios fondos que, según dice, su gobierno no tiene, trata de exhibir a esos diputados que votaron en contra de la orden que dio de aumentar, aún más, la inmensa deuda que ya pesa sobre los yucatecos. Día y noche machaca sobre el tema, tratando de trocar el voto de quienes le impidieron que su insaciable aspiradora de recursos se pusiera a funcionar, en votos a favor de su partido —el PAN— en las próximas elecciones y así tener más control del Congreso y seguir endeudando al estado, en los 4 años que le restan.

Y como con dinero baila el perro, vemos en páginas de periódicos costosos desplegados de plana entera de organismos proclives a servir a quien esté en el poder, que se rasgan las vestiduras porque el gobernante no fue complacido en su desmesurado intento de endeudar más al estado, incapaz de abordar el problema de su reactivación económica mediante la reducción del costo del oneroso aparato de gobierno que preside. En esos manifiestos, invariablemente, se ponen los nombres de esos diputados, como forajidos del Lejano Oeste, llamando a todos, como antes hizo Vila, a su repudio social.

La pregunta es: ¿De dónde salen los recursos para pagar tan costosos textos de condena a aquellos diputados —del PRI, Morena y PRD—, suscritos por la CROC del longevo líder que siempre cae parado; la CATEM, sindicato de trabajadores que “va de la mano con el empresariado” (D. de Yuc., 7-04-19), una caja de ahorros de Peto llamada Fondo Regional Indígena, Emiliano Zapata A. C. y una oficialistas Unión Ganadera, de las varias que hay, de sus propios bolsillos o del erario?

Qué bueno sería que estos abajofirmantes repudiaran también a los partidos políticos que se niegan a renunciar a parte de las millonarias cantidades que reciben para que este dinero sirva a fines sociales.

Si tan urgido de dinero está el gobierno estatal, es incongruente que su titular esté destinando, por interpósitas personas, no despreciables sumas a campañas de linchamiento, obviamente orientadas a preparar el terreno para, a partir del próximo año, tener vía libre en su carrera de desvergonzado endeudamiento estatal a costillas de los yucatecos, iniciada casi desde que tomó el poder. Se está pasando de la raya el gobernante en su proyecto de despejar el camino hacia un estado de cosas que le permita lograr endeudamientos futuros. Sus trampas están a la orden del día. No sólo ataca por la vía de las declaraciones de sus funcionarios y de los desplegados de plana entera que hace publicar, sino de “encuestas” en que, por teléfono, se pregunta: “¿Está Ud. de acuerdo en que el Congreso haya rechazado la creación de 30 mil nuevos empleos?”, cuando lo que fue rechazado es el aumento de la deuda del estado en más del doble, en el corto lapso de este gobierno.

La percepción de buena parte de los yucatecos es que el gobernante está usando la crisis económica provocada por la pandemia como pretexto para favorecer sus intereses y de algunos cuantos que recibirán su parte, no precisamente, los más desfavorecidos.

La mejor prueba es el siguiente texto: “En 18 meses, Vila Dosal no ha rendido un solo informe del manejo puntual de las participaciones federales; por el contrario, argumentó un ‘déficit de las participaciones federales’ para justificar los aumentos en impuestos y derechos que incluyó en su paquete fiscal 2020. A unas horas de su toma de protesta, anunció un plan de austeridad que representaría a las finanzas estatales ‘un ahorro de más de mil millones de pesos cada año’. Hasta hoy, el Ejecutivo no rinde cuentas. Si hubo ahorro, nadie sabe dónde quedó el dinero; con el férreo control en materia de transparencia, el gobierno del Estado puede disponer que el Presupuesto de Egresos 2020 autorizado en diciembre se ejerza bajo el disfraz de contingencia sanitaria”. Esto fue escrito por el periodista Ángel Aldaz, recientemente (D. de Yuc., 18-04-20).

Es totalmente claro que este gobernador ha perdido la confianza de muchos yucatecos, quizás la mayoría, por la simulación que recurrentemente practica. No cabe duda de que le gusta el dinero. Ya no viaja por la pandemia; ahora sus viajes los hace o intenta hacerlos al interior de los bolsillos de los contribuyentes.

No es confiable un gobierno como éste que no rinde informes puntuales sobre los dineros que maneja y, no obstante, no deja de exigir que le autoricen más dinero, aún a costa de sacrificios futuros que heredaría a ésta y siguientes generaciones.

Entonces, ¿cómo es posible que haya quienes se rasguen las vestiduras porque 11 diputados no le hayan querido aprobar, a un gobernante que no es austero —aunque en el pasado haya simulado austeridad, pues los sueldos de sus funcionarios y gastos de su gobierno muestran su simulación— un oscuro plan de endeudamiento, y con su voto hayan salvado a los yucatecos de un nuevo fierro atado al cuello? Pues, aunque sea increíble, los hay. Son los que le hacen la segunda al gobernador Vila.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx
Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

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