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Llegó el momento de levantar la voz

Editorial

¡Ruido!

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“No me da miedo el ruido del poder, me da miedo el silencio del pueblo” — Julio Anguita, maestro y político español

México, ya no puede guardar silencio ante tanta calamidad institucional para favorecer a un trastornado por la riqueza, el poder y la locura, cuyos nombres y apellidos son Andrés Manuel López Obrador, y su séquito del gabinete que ya planea, en estos tiempos electorales, adueñarse de estados de la República para ampliar la Cuarta Transformación como es el caso de Alfonso Durazo (Sonora), cuyo trabajo realizado como titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) ha sido un rotundo fracaso, tomando en cuenta que uno de los temas pendientes es la seguridad pública. Solo un ejemplo de una “raza” de políticos destructivos.

Otra “raza” de individuos destructivos, con base a su traición a la patria porque la aplicación de la ley tiene un “precio” como lo ha establecido la tradición oral mexicana, son los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por la aprobación de la consulta popular propuesta por el presidente de México, para enjuiciar a los expresidentes. Como lo apuntó la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, el máximo tribunal de la impartición de justicia pronta y expedita “decidió cambiar la constitucionalidad por la popularidad”. No sería nada extraño, la participación de Olga Sánchez Cordero en su papel de ex-magistrada, quien como secretaria de Gobernación ha desempeñado uno de los peores papeles en la historia de México.

Estrategia

Ni Carlos Salinas de Gortari, ni Ernesto Zedillo Ponce de León, ni Vicente Fox Quesada, ni Felipe Calderón Hinojosa, ni Enrique Peña Nieto van a estar en la cárcel. ¡Nunca! No soy defensor ni mucho menos abogado. Todo es una cuestión de razonamiento: el tema será uno de los más difundidos por Andrés Manuel López Obrador como parte de su “estrategia de campaña” para ganar las elecciones de 2021; es decir, mantener al “pueblo bueno y sabio” enojado, agresivo y vengativo, impidiéndole el razonamiento sobre el desastre que ha sido su gobierno, en todos los ámbitos de la vida pública. Además, al presidente de México, le falta valor para verdaderamente meter a la cárcel a uno de sus antecesores.

La Cuarta Transformación es una “rama torcida” del Foro de Sao Paulo, en su objetivo de combatir el “neoliberalismo”, principalmente, en América Latina y el Caribe, integrado por partidos políticos y grupos de izquierda; inclusive, por organizaciones declaradas por conocimiento público como terroristas y guerrillas. Contra esto, la sociedad mexicana está empezando a levantar la voz porque no bastaron los ejemplos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina y, en Europa, España.

El impacto de la decisión de la SCJN, en cuanto a la habilitación de Andrés Manuel López Obrador como “fiscal” y, este a su vez, de transformar a su “pueblo bueno y sabio” en acusador con base a su enojo, agresividad y venganza, empezó a generar más que enojo; la gran preocupación, acompañada por la decisión de actuar en consecuencia, ya que el siguiente paso será anular toda posibilidad del triunfo de la democracia, con base al voto libre y secreto.

Por lo pronto, el Presidente de México ya empezó a ser la “punta de lanza” a favor de los candidatos del Morena —que, por cierto, no tiene presidente desde hace aproximadamente un año porque las “tribus” están en “guerra”— a las gubernaturas, entre otros puestos de elección popular. Basta su reciente gira a Chihuahua, con la ausencia del gobernador panista Javier Corral por la pésima relación política entre ambos, y a Sonora, para “destapar” a Alfonso Durazo por la gubernatura a pesar de su rotundo fracaso para detener la brutal inseguridad nacional.

Fallos

Mientras tanto, los ciudadanos de todas las edades mueren por los malos servicios públicos de salud, aunque es necesario aclarar que no precisamente por la actuación de médicos y enfermeras, sino por la carencia de medicinas, equipos e insumos. Los ciudadanos respiran miedo por el abominable incremento de la delincuencia organizada, para bañar con sangre a México. Los ciudadanos retroceden en su formación por una mediocre educación pública, encaminada a la manipulación de las masas.

No me da miedo el ruido del poder, me da miedo el silencio del pueblo.

Llegó el tiempo de alzar la voz para frenar la caída de la estructura nacional. Lamentablemente, la violencia está incrementándose y llegado el momento de un mayor alcance de inconformidad social deseo que el Ejército Mexicano, no actúe en contra de la sociedad porque ya la ofendido mucho. No podemos olvidar la Matanza de Tlatelolco (2 de octubre de 1968). No podemos olvidar cuando se quedó “temblando” en sus cuarteles como consecuencia al terremoto que sacudió a México (19 de septiembre de 1985). No podemos olvidar su falla de sincronización en el desfile militar alusivo al 210 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia de México (15 de septiembre de 2020).

Tampoco olvidemos que cuando estamos en silencio, somos uno, pero cuando hablamos, somos dos, en alusión a Indira Gandhi, exprimer ministro de la India.

Llegó el tiempo de hablar para hacer…

¡Ruido!— Cozumel, Quintana Roo.

arevalo61@yahoo.com.mx

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