in

Lo que nos trajo la pandemia de Covid

Fernando Ojeda

Grandes enseñanzas en medio de la incertidumbre

Fernando Ojeda Llanes (*)

En esta ocasión cambiaré mi tema, en vez de finanzas, economía y administración, escribiré de algo más sustancial, nuestra vida en estos momentos.

Independientemente de los problemas económicos que han afectado al país y la pérdida de empleos que lesionaron los ingresos en las familias, me permito hacer un repaso de otro tipo de cosas que nos ha traído esta pandemia de un año de duración.

Desde las primeras noticias del virus y evitar contagios, cada familia, padre, madre e hijos solteros nos hemos quedado en casa, en los primeros meses transcurridos con temores, más adelante con miedo al escuchar la enfermedad y triste fallecimiento de vecinos, amigos y después de familiares.

El virus nos ronda y siendo invisible no sabemos en donde se encuentra, en nuestro más mínimo descuido nos puede sorprender con su mortal instrumento viral.

Cuando ha fallecido algún amigo o pariente, tratamos de investigar de dónde provino el contagio y nos informan que probablemente porque no aguantó estar tantos días encerrado y se le ocurrió ir al supermercado, o que recibió la visita de algún pariente o amigo y si asistía a su trabajo, porque algún compañero era asintomático; en fin, el temor continúa en la mente y nos llega a agobiar.

Ahora, todos con la esperanza de la vacuna según nuestra edad y riesgos de salud, y esperar con paciencia, algún día llegará y tendremos que hacer las colas y esperemos el momento para quedar inmunes o al menos no enfrentar a la calaca y esto, gracias a científicos que poco conocemos, pero han puesto su entrega para salvar a la humanidad y ni que decir de los médicos y enfermeras que ponen su vida de por medio, medallas y bendiciones para ellos.

Los que somos independientes en nuestra forma de trabajo y con la bendición de que nuestras empresas clientes lograron salir de esta problemática, tenemos nuevas formas de prestar servicio, las efectivas plataformas de comunicación por internet, que nos permiten no solo escuchar y ver, sino transmitir documentos, presentaciones y mucho más, además por estos medios podemos conversar con nuestros hijos y familiares que se encuentran en otro hogar.

Ahora puedo darme cuenta del tesoro que tienen mis nietos, que desde su generación nacieron con chips electrónicos para operar todo tipo de instrumentos electrónicos.

Colegas y de otra profesión han quedado sin trabajo, viven de sus pocos ahorros y estos se están agotando, por tanto, buscan otra forma de generar ingresos organizando cursos y asesorías virtuales.

El ingenio y la creatividad son otros elementos a que ha favorecido la pandemia. Nuestra forma de vida ha cambiado, el encierro nos ha enseñado que tenemos un hogar con carencias y ventajas, problemas de mantenimiento y cosas nuestras que guardábamos en el abandono.

Algunos dicen que Dios nos ha abandonado, cosa no cierta, al menos por nuestra parte nos sentimos más cerca de Él y al mantenerlo en nuestro interior sin dejarlo salir, nos protege y llena de bendiciones.

Se nos ha brindado la oportunidad de hacer un repaso de nuestra vida pensando también en los demás, los que tienen carencias y como ayudarlos dentro de las posibilidades de cada quien, esta crisis nos ha hecho más humanos y darnos cuenta del valor de una familia, de la necesidad de tenerlos cerca y lo que en nuestro trabajo presencial hemos dejado de hacer para ser más productivos, ahora nuestra mente genera nuevas ideas, medimos nuestros gastos, la alimentación juega papel importante y hemos percibido que la comunicación entre nuestros seres queridos no ha sido la mejor y la estamos perfeccionando, leemos y estudiamos mucho más.

Cierto que la incertidumbre en el futuro cercano nos rodea, pero si tenemos fe en Dios y en nosotros mismos indudablemente saldremos adelante.

Qué es de nuestros amigos, he tenido más tiempo de comunicarme en forma telefónica con cada uno de ellos, algunos de éstos con quienes por años no tenía contacto, sus respuestas y pláticas han sido halagadoras.

Nuestras diversiones han cambiado: ya no hay visitas a familias, reuniones sociales, comidas y cenas en restaurantes, ahora podemos escoger nuestro menú, pero en la casa y participar de su elaboración, en vez de cine y teatro, buscamos la mejor serie de la televisión.

YouTube ha sido un gran instrumento para aprender a reparar puertas, llaves y cosas comunes con las que convivimos y ni hablar de las recetas de comida.

Esta es la nueva normalidad, una diferente forma de vivir y de percibir lo bueno que tenemos a nuestro lado y pasamos por alto, darnos cuenta que somos mortales, que nuestra vida debe tener un gran sentido, que debemos trascender con buenas obras y apoyando al prójimo.

Ahora es más válido aquel dicho de: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Si ya tenemos el hijo, está hecho, pero si no hemos sembrado árbol, ahora es el momento de sembrar muchos y si no hemos escrito un libro pues es tiempo de hacerlo, aun de nuestra vida y aunque no se publique, lo tengamos en la biblioteca personal como una trascendencia.

No podemos perder de vista el sufrimiento de otras familias que no han tenido estas oportunidades, porque la pobreza los invade, pero este es otro boleto a comentar posteriormente.— Mérida, Yucatán.

ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas.

 

Ventana con texto de 16 puntos... Ventana con texto de 16 puntos...

Trump cerrará un foro

Cartón de Tony: Montañas de fe