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Los dos son unos pobres políticos…

Ernesto Arévalo

¡Diablos!

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“Ser normal es el objetivo de los fracasados”.— Carl Gustav Jung, psicólogo, psiquiatra y ensayista suizo

Después de más de un año y medio de estar “encerrado” en el país y de “encerrar” al país ante el mundo globalizado, Andrés Manuel López Obrador visitará a Donald Trump en Washington, cuya mentira “oficial” está fundamentada en la celebración de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Para tal efecto, también se espera la asistencia de Justin Trudeau, pero, sí es inteligente y lo es, su ausencia será su mejor decisión para no relacionarlo con dos los peores gobernantes de la actualidad en el orbe, ya que el encuentro tiene un objetivo más profundo, más maquiavélico, más cruel. ¡La reelección!

AMLO y Trump comparten personalidades muy similares. Ambos son narcisistas. Ambos son megalómanos. Ambos son manipuladores. Ambos piensan que el mundo gira en torno a ellos. Ambos son racistas. Ambos son autoritarios. Ambos son prepotentes. Ambos son arrogantes. Ambos son misóginos. Ambos menosprecian a los demás. Ambos necesitan ser admirados. Ambos carecen de empatía. Ambos son extravertidos. Ambos sienten ansias de poder. Ambos son intolerantes. Ambos son agresivos. Ambos son fanáticos. ¡Asesinos! Sin embargo, hay una diferencia entre ambos: el primero es un zonzo; el segundo es un poco más inteligente.

La política es ironía, o… ¡la ironía es política!

El 31 de agosto de 2016, el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, recibió al entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, en Palacio Nacional. Transcurrido el tiempo, el primero reconoció que la decisión fue apresurada, por no decir un lamentable error con impacto político-social-electoral; al mismo tiempo, de subestimar el “gran resentimiento social” de los mexicanos en contra del segundo.

El 1 de abril de 2018, AMLO afirmó que esperaba que Donald Trump cesara su “actitud despreciable hacia los mexicanos”, porque no toleraría que sus compatriotas fueran insultados; lo anterior, al iniciar su campaña oficial por la Presidencia de México en Ciudad Juárez; frontera, con el vecino país del norte. El tiempo en que, el susodicho, calificaba a su actual homologo como un racista. Cómo ha cambiado con el tiempo. ¡Cobarde!

El presidente de Estados Unidos no ha dejado de ofender nuestra idiosincrasia.

No dejamos —los aproximadamente 120 millones de habitantes en territorio nacional y los cerca de 30 millones de residentes en Estados Unidos— de ser sucios, invasores, violadores, narcotraficantes, secuestradores y asesinos, por mencionar los principales calificativos. Y, como respuesta, AMLO visitará a Donald Trump, menospreciando algo más valioso que su dignidad, porque sabemos que no tiene dignidad: la investidura presidencial. ¡La soberanía de México! Porque… “¡la Patria es Primero!” Él representa a los millones de mexicanos, dentro y fuera, de la nación. Pero, por encima de la Patria, está su régimen de gobierno. Su Cuarta Transformación. A costa de todo. Si es preciso hasta humillarse públicamente ante el mundo. A besar… ¡la mano!

No hay duda que ambos… ¡se parecen mucho! Y nunca será inteligente la reunión de dos políticos despreciables, porque su política ha sido fétida en lo social y nauseabunda en lo económico. Ambos aferrados a sus “sillas”, permitiendo la desgracia no nada más de sus pueblos, sino también de Venezuela. Sin omitir, el apoyo a la ideología de Cuba y la aprobación de la presencia de Rusia, China e Irán, en América Latina. Ambos… ¡deben mucho! Así son los renglones torcidos de la política.

La obediencia de AMLO a Donald Trump puede ocasionar el principio de su fin. ¡Así lo esperamos millones de mexicanos! Joe Biden, el candidato demócrata por la presidencia de Estados Unidos, aventaja hasta 14 puntos a quien está trabajando por su reelección; el candidato republicano. La guerra comercial, traducida en una “guerra fría”, contra China; no haber actuado a tiempo contra el Covid-19, y el racismo serán factores que influirán en los comicios electorales de Estados Unidos. ¡Así lo esperamos millones de mexicanos!

Ser normal es el objetivo de los fracasados.

AMLO y Donald Trump… ¡son fracasados! Los dos son unos pobres… ¡Diablos!— Cozumel, Quintana Roo.

arevalo61@yahoo.com.mx

Periodista

 

La obediencia de AMLO a Trump, puede ocasionar el principio de su fin. ¡Así lo esperamos millones de mexicano!

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