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Los papás multitask por Covid

Acento de Mujer

Lourdes Casares de Félix (*)

Se ha hablado mucho del aumento de la violencia familiar en los hogares debido al confinamiento que obligaba a una convivencia más intensa, aunada a presiones económicas que elevaban el nivel de ansiedad e irritación entre los padres.

Por otro lado, también hay que reconocer que hubo mucho acercamiento positivo entre las y los integrantes de las familias.

He escuchado versiones de papás que lograron una mejor relación con sus hijos e hijas, y aprovecharon el tiempo para jugar y conocerse mejor. Lo que para unos fue una situación triste y amenazante, para otros fue una gran oportunidad para integrarse y valorarse.

En la llamada vida normal, las mamás y los hijos pasaban mucho tiempo de convivencia, ya que los cuidados, crianza y responsabilidad del hogar han sido roles asignados culturalmente a las mujeres y esto les permite estar cerca de su prole.

En el caso del padre que sale de casa para trabajar y permanece ausente varias horas, muchos hijos e hijas permanecían como extraños con su progenitor bajo el mismo techo. Los tiempos libres de los papás eran utilizados para ver el fútbol o estar con familiares y amigos, y aunque su descendencia le acompañara, no había una convivencia real que creara vínculos.

En estos tiempos de confinamiento muchos papás tuvieron un mayor contacto con sus hijos y lograron lazos de unión más fuertes. Es cierto que los papás que tenían que trabajar desde casa tuvieron que afrontar el reto de ser multitask (hacer varias cosas al mismo tiempo), ya que era difícil concentrarse y dedicarse al cien a la computadora o lo que fuere si tenían chiquillos brincando o llorando alrededor.

Estos papás desarrollaron sus niveles de paciencia y el control de enojo por las constantes interrupciones a las que no estaban acostumbrados. Aprendieron a sacar tarjeta amarilla para hacer una pausa, no estallar y recuperar el control que amenazaba con desaparecer. También tuvieron que desplegar sus aptitudes creativas para mantener a los infantes o adolescentes ocupados y aprovechar tiempos de trabajo y de recreo.

Uno de los mayores retos por el que tuvieron que atravesar los papás fue ponerse empáticos, esto es ponerse en el lugar de la criatura y tratar de entender lo que podrían estar sintiendo según su edad.— León, Guanajuato.

acentodemujer@hotmail.com

Escritora y activista

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