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Los Reyes Católicos

Franck Fernández (*)

En nuestros países latinoamericanos son muy conocidos los Reyes Católicos y no sin razón. Pero alrededor de ellos tenemos toda una serie de ideas erróneas. No siempre tuvieron el título de católicos y ninguno de los dos estaba destinado a reinar. Hagamos un poco de historia.

Isabel nació princesa, o infanta como se les llama en España, pero antes de ella, en orden de ascenso al trono, se encontraba su sobrina y ahijada de bautizo, la infanta Juana, recordada por la historia como Juana como la Beltraneja y su hermano Alfonso, que era 2 años menor que Isabel. La legitimidad de Juana estaba en entredicho por considerarse que no era hija legítima de Enrique IV, el rey y medio hermano de Isabel y de Alfonso. Los nobles no querían a esta infanta como reina, se rumoraba en la corte que su padre biológico no era otro que Beltrán de la Cueva, gran amigo de su padre el rey, de donde el apodo. Alfonso e Isabel era considerados más legítimos al trono. Fallecido su hermano Alfonso, alejada en tierras portuguesas, Juana, a la muerte de Enrique IV, Isabel se declara reina y señora de los territorios de Castilla y León.

Por su parte, Fernando era el segundo hijo de Juan II de Aragón, siendo el heredero su medio hermano Carlos. A la muerte de Carlos fue nombrado heredero al trono de Aragón, jurando al título de Príncipe de Gerona, que era el título que llevaban los herederos al reino de Aragón.

Isabel y Fernando eran primos en segundo grado, miembros de la familia de los Trastámara. Una vez casados emprendieron toda una serie de acciones. En primer lugar, quisieron reconquistar lo poco que quedaba de la invasión mora a la península ibérica, el Reino de Granada y que, hasta este momento, había sido tolerado porque, como vasallos que eran del rey de Castilla y León, le pagaban fuertes tributos en oro contante y sonante que hacían traer de las lejanas tierras de Sudán.

La segunda tarea que se pusieron por delante los reyes Isabel y Fernando fue expulsar de sus tierras a los judíos. Esto se debía al hecho de que Isabel, que era ferviente católica, consideraba que estas personas estaban en el mal camino y que, al morir, no ascenderían el reino de los cielos.

Otra razón por la que quería que fueran convertidos al cristianismo, es decir bautizados, es que una persona que no fuera bautizada no podía ser considerada como súbdito. Si bien vivían en territorio de Castilla y León y de Aragón, no eran súbditos de los reyes, eran como extranjeros con permiso de residencia, como se diría hoy en día.

Un tercer evento muy importante durante el reinado de Isabel y Fernando fue el descubrimiento de América y todo lo que esto trajo como consecuencia para la historia universal. Isabel consideraba que los indios (y este título no es despectivo, así se les llamó en la medida en que Colón estaba seguro de que había llegado a la India) no podían ser considerado esclavos en la medida en que al ser evangelizados y bautizados se convertían automáticamente en súbditos de la corona de Castilla y León. Explícitamente en su testamento Isabel (ya Católica para estas fechas) dejó claro el destino que ella quería para sus súbditos los indios, no los quería esclavos. Legamente nunca fueron esclavos, aunque conocemos muy bien cuál fue el destino que sufrieron.

Otro evento importante, y esto se le debe fundamentalmente a Fernando como rey de Aragón, fue que ayudó al Papa en su lucha contra el rey de Francia en sus pretensiones sobre las tierras de Milán y sus alrededores. Todos estos eventos juntos hicieron que el papa Alejandro VI, que no era otro que el valenciano Rodrigo Borgia, les otorgará el título de Reyes Muy Católicos, pero no sólo a ellos, sino a toda su descendencia. Este título fue utilizado por todos los reyes de España hasta el año 1931 cuando Alfonso XIII se vio la necesidad de abdicar y huir a Roma.

Otra cosa que se dice erróneamente de Fernando y Isabel fue que unificaron sus reinos para formar la España que hoy conocemos. Esto tampoco es cierto, en la medida en que los reinos de Isabel y Castilla por un lado y Aragón por el otro mantuvieron sus fronteras, sus instituciones, sus sistemas de justicias, sus monedas y aduanas a pesar del matrimonio de sus dos reyes.

Isabel y Fernando tuvieron varios hijos. En orden cronológico nacieron Isabel, Juan (heredero al trono por encima de su hermana porque si bien en Castilla y Aragón no existía ley sálica, el varón prevalecía ante una hermana mujer mayor), Juana, Catalina y María.

Juana marchó a la ciudad de Gantes, en Flandes. Allí se casó con Felipe el Hermoso, heredero del emperador Maximiliano I del Sacro Imperio Católico. Tuvo varios hijos de los cuales el primer varón fue Carlos.

A la muerte de la reina Isabel y fallecidos ya en esos momentos sus dos primeros hijos, Isabel y Juan, dejó como heredera de su trono a su hija Juana que ya para este momento había comenzado a presentar trastornos psicológicos, de ahí que pasara a la historia con el nombre de Juana la Loca.

Finalmente es el hijo mayor de Juana la Loca y Felipe, Carlos, el que fue declarado heredero de ambos reinos y fue él quien los unificó para dar lugar a la España que conocemos hoy en nuestros días. Carlos I de España también llevó el título de Carlos V de Alemania, pues a la muerte de su padre Felipe ascendió al trono del Santo Imperio Germano Alemán, siendo coronado como todos los emperadores del Santo Imperio Germano Alemán en la ciudad alemana de Aquisgrán, tradición que se seguía desde Carlo Magno.

Así que cuando le digan que fueron Isabel y Fernando los que unificaron sus dos reinos para crear España sabrá que es un error histórico.

** Traductor, intérprete, filólogo (altus@sureste.com).

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