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Manipular a medios

 

Actitudes

José Santiago Healy (*)

Tienen mucha razón algunos comentaristas: Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump son muy parecidos en sus respectivos estilos de hacer política a pesar de que el primero es de izquierda y el segundo de derecha. Pero coinciden en dos puntos esenciales: ambos son populistas y ambos son expertos en manipular a la ciudadanía a través de los medios de comunicación. Vamos a concentrarnos en este último punto.

Para quienes vivimos en la franja fronteriza de México y Estados Unidos es fácil darnos cuenta de que los presidentes López Obrador y Trump son extremadamente hábiles para dictar la agenda mediática a través de mentiras, medias verdades, agresiones y juegos de palabras, entre otros recursos. El momento actual es por demás elocuente para comprobar lo anterior. Con un excesivo protagonismo, AMLO ha conseguido con sus conferencias matutinas tratar asuntos que en las siguientes horas y días ocuparán los principales titulares y comentarios en medios electrónicos, impresos y en las redes sociales.

La falta de abasto de gasolinas en algunas ciudades del país ha mantenido a México entero con el Jesús en la boca a pesar de que tal problema afecta a unos cuantos estados y hasta el momento no puede considerarse un asunto grave a nivel nacional.

No obstante, AMLO se encargó de magnificarlo y convertirlo en una bandera de su gobierno dentro de la lucha contra este delito que origina miles de millones de pesos en pérdidas para Petróleos Mexicanos.

Explicación

La explicación es por demás ingenua: fueron cerrados los ductos de gasolina para detectar las fugas y suponemos que al mismo tiempo repararlas y de paso procesar a quienes promueven la ordeña y venta clandestina de combustible, en especial a funcionarios y empleados de Pemex involucrados en esta mafia.

Sin embargo, no ocurrió así. Se tomaron las acciones sin dar con los autores de los ilícitos —al menos hasta el momento— y para colmo se generó un serio problema de distribución que ocasionó el desabasto que ya conocemos. A pesar de todo ello, el presidente López Obrador es para sus huestes el único presidente mexicano que ha tenido la valentía para atacar el “huachicoleo”, no obstante, los resultados todavía inciertos.

Trump no canta mal las rancheras. Desde hace tres semanas cerró parcialmente la operación del gobierno federal ante su obstinado capricho de construir un muro gigante en la frontera sur de Estados Unidos.

Llegó la noche del martes al extremo de enviar un exhorto en cadena nacional para solucionar “la crisis humanitaria y de seguridad en nuestra frontera sur” a través del muro que supuestamente impedirá la entrada de inmigrantes y de presuntos criminales que según Trump invaden su país.

El presidente norteamericano insiste que esta obra gigantesca resolverá los problemas de migración y para ello aboga para que el Congreso le autorice la nada módica cantidad de 5,700 millones de dólares. Para abonar a la iniciativa, su hijo Donald Trump Jr. dijo que los muros funcionan y como prueba de ello puso de ejemplo a los zoológicos. ¡Hágame usted el favor!

El caso es que Trump, al igual que López Obrador en México, se mantienen en los noticieros y primeras planas gracias a esa terrible habilidad que han desarrollado para manipular a los medios de comunicación.

El mandatario mexicano se esfuerza al presentarse de lunes a viernes a las 6 de la mañana en su rueda de prensa para pronunciar imprecisiones, vaguedades y falsedades. Nos preguntamos si los medios tendrán que cubrirla todo el sexenio o terminarán dejándola en segundo plano como ocurre con tantos actos oficiales.

Por ahora hay que seguir hablando del “huachicoleo” porque López Obrador ya olvidó la muerte de los políticos poblanos, el recorte de recursos federales para los estados del país, el desorden que traen los superdelegados y la ausencia del Plan Nacional de Desarrollo.

Noticia final…

Vale reconocer el gesto de la Suprema Corte de Justicia, del Consejo de la Judicatura Federal y del Tribunal Electoral del Poder Judicial al reducir en un 25 por ciento los ingresos de sus principales funcionarios.

Los consejeros del CJF y los magistrados del Tepjf ganarán 3.2 millones de pesos al año en lugar de 4.3 millones. Solo los jueces de Distrito y los magistrados de Circuito mantendrán sus percepciones entre los 2.2 y los 2.5 millones de pesos anuales.— Chulavista, California.

jhealy1957@gmail.com

Periodista

 

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