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Marcelo Pérez Rodríguez: Danza de los millones

¿Qué pasa en el COBAY?

El primer plantel del Colegio de Bachilleres en la entidad fue fundado hace cuatro décadas y en el ámbito nacional se buscaba actualizar el plan de estudios en las preparatorias.

Al inicio este primer colegio gozó de prestigio por los programas dinámicos y actualizados y el sistema riguroso de elección del personal académico. Este prestigio lo mantuvo el primer plantel Chenkú durante varios años.

El personal académico del primer plantel del Cobay fue seleccionado por dos cursos que los aspirantes iban aprobando y, al final, una entrevista con la directora de ese momento, sobre temas educativos y la docencia. De los aproximadamente 120 solicitantes, quedaron solamente seis docentes.

Asimismo, había un proceso para la elección del director de los futuros Colegios de Bachilleres; sin embargo, al paso de los años al aumentar el personal académico en el primer plantel y ser ya atractivo para el gobierno estatal, las reglas del juego fueron cambiando y la imposición y el amiguismo hicieron presencia en este sistema educativo.

Docentes, administrativos y directores comenzaron poco a poco a infiltrarse en los Colegios por la mano amiga del gobernador en turno, sin tomar en cuenta formación académica, experiencia docente, menos los procesos selectivos. Claro, siempre con sus honrosas excepciones en la docencia.

Las imposiciones, nepotismo, amiguismo, compadrazgos y manejo del presupuesto con preferencias en los planteles de los Cobay se han dado a través de los años. El silencio de las autoridades encargadas de las auditorías y de los gobernadores es el mejor escudo para evitar sanear estos colegios.

Sin embargo, recientemente la Auditoría Superior de la Federación da a conocer un “desvió de 17 millones de pesos en 2020 para el pago de horas extras no autorizadas y en salarios a docentes y administrativos sin contrato, sin el grado académico requerido o que ya no trabajaban pero seguían cobrando su sueldo”.

Esta es la forma como se beneficia a los parientes, amigos y compadres con horas extras que no se cumplen o quienes no tienen los estudios reglamentarios. Es dinero que se fuga y adelgaza el presupuesto para los docentes que sí tienen la preparación y el deseo de trabajar.

Asimismo, la ASF en su informe señala que el Cobay “carece de un plan estratégico, reglamento interno, manual de organización y programas informáticos actualizados”.

¿Qué ha sucedido en el transcurso de los años que los Colegios de Bachilleres pierden prestigio y actualización? Sin lugar a dudas el manejo arbitrario y preferencias en el otorgamiento de plazas docentes y la imposición de directores sin experiencia educativa y compromiso con la educación son causantes de esta debacle educativa.

La politiquería como protagonista en el sector educativo en vez de priorizar el rigor académico y la experiencia docente ha debilitado mucho el sistema de los colegios de bachilleres y las acciones y proyectos en la Secretaría de Educación local.

Si los últimos dos gobiernos manejaron a su antojo el sector educativo, ahora el gobernador Mauricio Vila quiere emular esos pasos en vez de mejorar, pues una característica de su gobierno es no tomar en cuenta la experiencia educativa y docente en los cargos importantes que otorga.

En la Secretaría de Educación del Estado nombró al empresario, político y expriista Liborio Vidal Aguilar, sin preparación académica y como premio al ser un promotor del voto a favor de Acción Nacional en las pasadas elecciones. Y como director del Colegio de Bachilleres en el estado a Marcos Pasos Tec, licenciado en derecho, con posgrado en alta dirección de empresas y político con diversos cargos en el PAN.

No es posible que en importantes instituciones, que son rectoras de la educación en la entidad, estén políticos, empresarios y promotores del voto sin un ápice de experiencia educativa, ni docente.

Es natural que sin visión educativa y sí con política partidista y empresarial, la Segey y el Cobay locales se conviertan en feudos, empresas particulares, en donde los amigos, el compadre y los colaboradores en las elecciones tengan puestos de docentes, administrativos o funcionarios de alto nivel.

¿Qué pasa en el Cobay que en vez de avanzar se estanca y en otros rubros retrocede? Es necesario que las plazas de profesores se otorguen por la capacidad y experiencia docente y por los grados académicos, y que los directores tengan también esa experiencia y el compromiso con la educación.

Hay que investigar esos desvíos y deslindar responsabilidades, así como sanear esos colegios para terminar con las imposiciones, nepotismo, amiguismo e improvisaciones. Ya basta que en educación lleguen improvisados, amigos del gobernador en turno y sin experiencia educativa. Esto provoca una danza de millones que se fuga de los presupuestos y que beneficia a unos cuantos y deja marginadas a las escuelas, a la educación y a los verdaderos maestros. Es hora de que la escoba entre al Cobay.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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