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Marcelo Pérez Rodríguez: Los niños y las frituras

Educar por la salud infantil

Un tema que ha causado discusión y opiniones diversas en todo el país es el de las frituras, golosinas y bebidas azucaradas para el consumo de los niños, pues en dos estados se ha legalizado la prohibición de estos productos para los menores de edad.

En los Congresos de Oaxaca y de Tabasco los legisladores convirtieron en ley la prohibición de la venta, distribución, donación y suministros de bebidas azucaradas y carbonatadas, golosinas, frituras y alimentos con predominio de carbohidratos refinados, a menores de edad.

Hay que reconocer que existe un alto consumo de frituras y refrescos embotellados en la entidad y el país, y que muchos niños y adultos consumen casi en forma cotidiana estos productos.

La situación que se discute es si con la prohibición de estos productos, llamados “chatarra”, las personas reducirán este consumo, principalmente los pequeños, pues en esas entidades en donde se ha legalizado esa prohibición solo los padres de familia pueden proporcionarles a los hijos, si así lo desean, estos productos.

También se debe reconocer y aceptar que en nuestro estado existe un alto índice de obesidad entre los niños y adultos; ocupamos un lugar privilegiado en todo el país en este rubro. No quiere decir esto que únicamente los llamados productos “chatarra” son los que causan la obesidad en todas esas personas, ni otras enfermedades que conlleva el sobrepeso, pero el consumo excesivo desde la infancia sí puede ayudar a que los kilos aumenten en nuestro cuerpo.

Aquí lo importante es educar a los pequeños en una alimentación saludable, en donde la familia consuma más productos naturales, como frutas y verduras. Si tenemos una mala alimentación y además consumimos en exceso frituras y bebidas azucaradas e incluso le damos prioridad a estos productos, entonces sí no estamos nutriendo nuestro organismo.

Nuestra comida es sabrosa y reconocida no solo en otros estados de la República sino en todo el mundo, pero como en todo, es necesario evitar el exceso. De todo alimento si comemos exceso de grasa, carbohidratos, azúcares, es natural que nuestro organismo lo resienta. De aquí la importancia de comer pequeñas porciones y lo más nutritivo posible.

Una realidad que se vive en muchos hogares con los pequeños y adolescentes es que no desean comer frutas y verduras. Y las batallas se dan en las mesas familiares.

Los padres son los que educan primero y la alimentación es parte de esa educación. Lo que los pequeños comen, ven y escuchan desde la infancia es impactante para los años venideros y vida adulta.

Lamentablemente, por la falta de tiempo o el trabajo, muchos padres se han ido por la comida rápida en vez de las comidas y postres caseros y tradicionales. Es natural que los niños no deseen luego consumir frutas, jugos naturales o verduras.

En esta crisis sanitaria por la pandemia y con más tiempo en los hogares, los padres pueden buscar comidas más saludables y consumir lo que haya de los árboles frutales de las casas y adquirir frutas de la estación y verduras para consumirlas más.

Es un buen momento ahora velar más por la salud de los pequeños, jóvenes, adultos y de nosotros mismos, al ver que la debilidad del organismo es un camino fértil para este virus y otras enfermedades.

A veces no es solo la cuestión económica, sino la falta de información y la costumbre de no comer alimentos saludables nos hacen consumir otros productos y alimentos, en vez de buscar las frutas y verduras de la estación, que son más económicas.

La alimentación, no olvidarlo, es parte de la educación en el hogar e incluso las escuelas y esta parte educativa en muchos casos se ha olvidado. Es necesario educar a las nuevas generaciones para una alimentación saludable.

La prohibición no reducirá la obesidad y sobrepeso y otras enfermedades en los niños y adolescentes, si no hacemos conciencia los padres y adultos de consumir alimentos nutritivos.

La salud de los niños es primero y no puede caer esto en el vacío. Cambiemos, poco a poco, la forma de comer en la casa. Vamos por una educación que fortalezca la salud de los niños y niñas.

Después de una educación por la alimentación saludable los padres decidirán si los niños se relacionan con las frituras.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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