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Más allá de dar clases digitales

Editorial

La educación en línea

María del Pilar Loroño Maldonado (*)

En este tiempo estamos escuchando y hablando de expresiones como: “tiempos de coronavirus”, “educación en línea”, “la educación va más allá de dar clases”...

La ruptura causada por la pandemia del coronavirus ha provocado respuestas improvisadas que van desde lo absurdo hasta lo ingenioso, así como también desde la falta de conciencia sobre esta complicada situación. Debemos darle el peso real a este fenómeno que afecta a tantas familias y causa tantos decesos.

Es irresponsable que en las redes sociales y en otros canales de la comunicación existan líderes sindicales, maestros y maestras, padres y madres de familia, entre otras personas, que estén hablando del asunto con tanta ligereza: “¿Va mi hija o mi hijo a clase?”, “¿lo presencial es o no necesario?”, “¿la educación en línea es de calidad?”

Pero también existe un sinfín de manifestaciones para hacer conciencia sobre la situación que priva en el país, en el estado y en las familias.

Me parece muy arriesgado por las consecuencias de orden político, social, y de salud que se pueden estar dando en esos comentarios y en ocasiones acciones que están muy alejadas de una conciencia social solidaria.

Yo no entiendo al gobierno estatal que hasta la fecha no muestra la suficiente cordura y sensatez para atender este problema de los contagios y decesos por la pandemia del coronavirus. Me parece que la estrategia debería garantizar la supervivencia básica de los habitantes con programas de apoyo a la salud y a la alimentación, y no con repartición esporádica de despensas.

Tenemos como ejemplo como lo están haciendo muchos países de Europa, en Estados Unidos y en Centroamérica.

Como educadora, me atañe esta situación por estar vinculada al campo educativo. En este momento las escuelas y universidades luchan por seguir educando, incluso cuando sus estudiantes se ven reflejados en imágenes diminutas en sus computadoras.

Me parece pertinente hacer un análisis sobre los problemas y desafíos a que se enfrentan los profesores y profesoras, los padres y madres de familia y las propias instalaciones educativas. Todo esto sucede por la no tan valorada educación a distancia, en línea, respondiendo al ataque de este terrible enemigo, casi invisible llamado Covid-19.

Claro, también hay personas esforzándose por estudiar y tratando de enseñar; eso habla sobre el heroísmo de la comunidad académica.

Las revistas científicas están tratando de discutir y difundir información de los expertos y en unánime la respuesta al Covid-19 es la educación en línea. Esto, con la esperanza que los estudiantes aprenderán tanto como lo hacen en las aulas físicas.

Este tema se ha convertido en puntos de investigación globalizadora, relevante, y necesaria en el campo de la educación.

La educación a distancia, también conocida como aprendizaje en línea e instrucción mediada por la tecnología, como cualquier curso en donde los estudiantes se separan entre sí o en forma presencial por más de un tercio del tiempo regular de clases, involucra el uso de las tecnologías para apoyar las interacciones regulares y sustantivas de los estudiantes y entre los miembros de las instituciones.

Actualmente esto sucede en muchas instituciones educativas en todos los niveles.

Por otro lado, conviene recordar que la educación en línea es conceptualizada como un aprendizaje apoyado electrónicamente, que se basa en diferentes y variadas aplicaciones del internet para el logro de la interacción docente estudiante y la distribución de clases.

De esta definición surgen infinidad de formas de enseñar y aprender fuera de las aulas tradicionales. Con la educación en línea podrán participar en un aula virtual desde cualquier lugar con acceso a un entorno virtual, puede incluir aula, texto, video, animaciones, chats, capacitaciones de docentes. Es un entorno rico de aprendizajes con mucha flexibilidad que un aula tradicional.

En las últimas semanas, el confinamiento de estudiantes en sus casas por el Covid-19 impulsó la impartición de clases en línea, pero “es obligación de cualquier institución educativa inmersa en la sociedad actual entender que las tecnologías digitales” son parte de nuestro día a día y si no estamos formando a los estudiantes en el uso coherente, ético y seguro de las herramientas digitales, no los estamos preparando para estar al nivel de exigencia de una sociedad tecnológica.

En ese sentido tendremos que reconocer los programas que en el país están realizando las autoridades educativas, que han difundido usando todo tipo de recursos tecnológicos para que exista una formación educativa de calidad, una formación de aprendizaje en línea, no solamente académica sino que integral, favoreciendo la parte cognitiva, social, emocional y psicológica del aprendizaje.

Es un conglomerado inmenso de personas que vamos a participar en este proceso de formación educativa en línea. Ésta funcionará en la medida de nuestra reflexión, colaboración, información y conciencia sobre esta opción educativa en línea.

Debemos entrar en este proceso con una personalidad positiva. Las clases en línea no son una consideración u opción, son una necesidad de lucha ante la pandemia del Covid-19.

Me parece de suma importancia en este texto abordar algunas recomendaciones para los padres y madres de familia que han tenido que modificar su función de acompañante en el aprendizaje de sus hijos e hijas para convertirse en una función más tutorial, a fin de brindar estabilidad y seguridad para su aprendizaje en línea.

Así podrán afrontar el trauma, el estrés y el miedo que puedan estar sintiendo a causa de la pandemia.

Unicef, México nos da estas recomendaciones:

Cuidar la salud emocional. Es importante recordarles que la situación es temporal y que si estamos en casa, es para cuidarnos.

Crear espacios donde puedan expresar sus emociones, que hablen con ustedes papás y mamás.

Evitar que estén sobreexpuestos a información sobre la pandemia. Es bueno que sepan lo que ocurre, pero puedes explicárselos tu con un lenguaje adecuado a su edad.

Hay que establecer una rutina. Deben hacer lapsos de descanso y como siempre revisar que tengan lo suficiente para llevar a cabo sus clases virtuales, de esa manera previsoria estarán enfrentando sus retos en línea.

Papá, mamá, no traten de convertirse en maestros o maestras, pues no se espera que asuman ese rol o que la casa se convierta en escuela, lo que sus hijos e hijas necesitan es el acompañamiento de sus familias.

Debemos regular el tiempo de estudio, de clase virtual y combinarlo con otro tipo de actividades recreativas, lúdicas de esparcimiento que les permita liberar el cansancio, el estrés.

Señores padres y madres de familia, maestros y maestras, directivos de toda orden desde los lideres sindicales hasta los secretarios de educación, a la sociedad en general podemos en conjunto desarrollar las facultades necesarias para tener una comunidad educativa, sana, segura y feliz.

Por eso y más la educación en línea va más allá de las clases virtuales. Se abren los debates formativos permanentes para asumir nuestros roles diferentes en esta batalla en contra del Covid-19, la pandemia del siglo que juntos lograremos frenar para abrir horizontes más claros y de salud.

Paz y bien.— Mérida, Yucatán.

maestrapili2010@hotmail.com

Maestra

 

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