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Mejor calidad de vida laboral

feminicida de tahdziú

Reflexiones

Francisco Gerardo Barroso Tanoira(*)

Hace algunos años trabajaba para una empresa estadounidense de ferretería, la cual es una franquicia presente en al menos 60 países y a la que siempre estaré agradecido. Ésta decidió hacer un estudio en las tiendas de ese país del norte, en que participaron 1,000 gerentes de tienda y 4,000 trabajadores.

A los gerentes se les preguntó, en su opinión, qué era lo más importante para sus trabajadores, a lo que contestaron: (1) salario; (2) prestaciones; (3) retos, y (4) seguridad en el trabajo.

Luego, preguntaron a los trabajadores qué era lo más importante para ellos, respondiendo: (1) reto; (2) salario; (3) seguridad en el trabajo, y (4) prestaciones.

¿Qué quiere decir esto? Que la forma de pensar entre los gerentes y sus trabajadores era opuesta. Más que el dinero, los trabajadores valoraban más el reto, el aprendizaje, las experiencias nuevas y el reconocimiento por el trabajo realizado.

Cabe mencionar que, aunque hay diferencia entre sueldo y salario, en este artículo me referiré a la percepción monetaria como salario.

Por supuesto que no podemos generalizar los resultados, ya que el nivel de estudios promedio de los que trabajan en las ferreterías allá está en el equivalente a prepa, además de que muchos son estudiantes que trabajan a tiempo parcial. Sin embargo, llama la atención el desconocimiento o la falta de entendimiento entre jefes y trabajadores, lo cual también podemos encontrar en nuestro entorno empresarial.

Aún hay casos en los que el patrón, para “motivar” a sus trabajadores, les da un incremento de salario…pero si las cosas no cambian, entonces la gente buscará otro lugar para trabajar.

Ante esto, hay que comentar que el dinero no es un motivador, sino un incentivo, pues la motivación está en función de lo que se puede satisfacer con el dinero. Éste es solo una vía, no un fin en sí mismo, y cuando se rompe el apego del trabajador hacia la empresa, aún los niveles altos de remuneración no son suficientes para evitar que éste se vaya.

Por otro lado, también hay quienes dicen: “si no te gusta, puedes irte…la puerta está abierta”, con el riesgo de perder trabajadores talentosos (pero desmotivados), quienes se llevan consigo su capital humano, y con él, parte del valor que tiene la empresa.

Relevante

“No solo de pan vive el hombre” (Mt. 4,4), cita que con todo respeto también puede aplicarse en el terreno laboral. No solo de dinero vive el hombre, pues hay otros factores que afectan su desempeño. Además del salario monetario, está el salario emocional, el cual es clave para fidelizar el talento. Es necesario dar oportunidades de crecimiento dentro de la empresa, propiciar desarrollo personal y profesional, fomentar un buen clima laboral y verificar que haya congruencia entre la cultura, los valores de la empresa y el trabajador.

El reto es que haya compatibilidad entre la vida personal y profesional, así como que el trabajador participe de alguna manera en las decisiones de la empresa. Esto puede dar lugar a trabajadores que quieran más a su empresa y estén dispuestos a dar más de sí. Sin estas condiciones, la creatividad y, por supuesto, la innovación, son imposibles. Felicito a las empresas que se preocupan por su personal, que verifican las cargas de trabajo, que tienen prestaciones adecuadas, así como sueldos y salarios competitivos.

Conozco varias en Mérida que les dan oportunidad de seguir estudiando, de compaginar su vida con el trabajo y de tener desarrollo de carrera.

En un mundo en el que cada vez más gente sufre del corazón o tiene problemas como embolias u otros padecimientos, es importante evitar el estrés innecesario. Además de tener trabajadores satisfechos y comprometidos, se ayuda a reducir los recursos que el país destina para tratar estos padecimientos. Pero más allá de la productividad y el ahorro, hay que hacer esto en primer lugar porque se trata de seres humanos que merecen un trato digno y oportunidades de superación.

Entonces, las empresas y las organizaciones en general tienen la oportunidad de ser competitivas mejorando la calidad de vida de sus trabajadores, con lo que el país gana también. ¿Está de acuerdo?

Profesor investigador de la División de Negocios de la Universidad Anáhuac Mayab

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