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Mejorar la defensa

Foto: Megamedia

Berchelt, contundente

Rafael J. Ramos Vázquez (*)

En el arte de Fistiana es imprescindible un equilibrio entre técnica (defensa) y fuerza (ataque). Quien domina ambos aspectos es un boxeador completo. Por eso en este rudo deporte de las orejas de coliflor, el propósito es pegar y que no te golpeen. Así lo mandan los cánones.

En la pelea celebrada hace unos días en Tucson, Arizona, Miguel Berchelt, yucateco por adopción, defendió exitosamente por quinta ocasión su fajín de las 130 libras, avalado por el CMB.

Se enfrentó a un hueso duro de roer, el avezado y curtido excampeón Francisco Vargas “Bandido”. La pelea entre estos boxeadores mexicanos que se conocen bien, uno azteca el otro de la región maya, fue fragoroso, difícil, se dieron recio y tupido desde el primer campanazo, imponiéndose “El Alacrán” por su golpeo fuerte, certero y potente, entrando bien sus combinaciones de izquierda y derecha, al cuerpo y rostro.

Sin embargo, Vargas colocó sólidos golpes al campeón, quien buena parte de la pelea respiró con la boca.

El combate duró seis raunds. En el séptimo el retador ya no salió al llamado de la campana porque estaba visiblemente lesionado. Su cara, con cortes y hematomas, mostraban el castigo.

Una clara y contundente victoria del arácnido. Sin embargo, comentaré un punto con la única intención de opinar para una mejora del campeón: el éxito de Berchelt se ha basado en su fuerte pegada que combinado con una preparación a conciencia, y una férrea disciplina lo han hecho hasta este momento invencible en sus últimas quince peleas.

Ahora se debe enfocar a ser un boxeador más completo, debe de afinar y perfeccionar su defensa porque el principio de este deporte es pegar, que lo hace bien, sin ser golpeado, que puede mejorar y bastante, para ser un boxeador excelso.

Miguel siempre se ha enfrentado a contendientes valientes, kamikazes, que van hacia adelante, pero sin mucha técnica a la defensiva, con resultados positivos para el cancunense por su mejor golpeo y entrenamiento. No se ha topado con un esgrimista que conozca bien el abc de la defensa, algo que aparentemente no hay en su división actualmente.

El ejemplo más claro de lo señalado fue el encuentro entre Floyd Mayweather, un refinado boxeador libra por libra, con una técnica acrisolada y un juego de piernas impecable que le permitía desplazarse armónicamente sobre el cuadrilátero, y Saúl “Canelo” Álvarez, quien siempre va hacia adelante con un mazo en cada puño.

El “Money” fue un fantasma que golpeó a placer al jalisciense sin que éste pudiera encontrarlo. Un boxeador perfecto es aquel que da sin recibir.

El prototipo lo tenemos con nuestro paisano Miguel Canto, apodado atinada y merecidamente “El Maestro”, porque transitaba los 15 raunds de una pelea, de entonces, y terminaba con la cara limpia, producto de un boxeo fino y una defensa que rayaba en la perfección.

Debe, a mi criterio, mejorar Berchelt su defensa, único punto endeble que tiene el cual compensa y mucho con sus cualidades. Los que apreciamos a Miguel queremos que sea un peleador completo y que reine muchos años en la división súper pluma. Debe terminar sus peleas con el rostro limpio, como inmaculadas son sus victorias.— Mérida, Yucatán, mayo de 2019

 

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