in

Mentira, traición e hipocresía

Editorial

¡Felonía!

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“La deslealtad lo marca a uno como siendo menos que el polvo de la tierra, y trae además el desprecio que se merece. La falta de lealtad es una de las mayores causas del fracaso de cada camino de la vida”.— Napoleón Hill, escritor estadounidense

La presencia en la Fiscalía General del Estado terminó por maximizar la crueldad vivida como consecuencia a la violación sufrida. Ella, puede llamársele por cualquier nombre porque muchas han sufrido la nula impartición de justicia por el simple hecho de ser mujer, asistió para solicitar el abrigo de la autoridad. Para exigir el derecho de expresarse. Para ser tratada con respeto en un ambiente seguro. Para recibir respuestas a las preguntas. Sin embargo, la única “impartición” de “justicia pronta y expedita” fue un simple papel, en donde se le anotó el nombre de un psicólogo para que recibiera “atención”. El caso no trascendió a la opinión pública, nunca supe algo más al respecto, porque la víctima no volvió aparecer. Pareciera ser que, también, fue condenada al silencio.

Esto sucedió hace algún tiempo en Cozumel, la ínsula en donde “no pasa nada”, uno de los 11 municipios que integran el Estado de Quintana Roo que, en días pasados, acaparó la atención nacional e internacional por la represión basada en el uso excesivo de la policía y disparos con armas de fuego para reprimir la protesta feminista y la cobertura de medios de comunicación, debido a los últimos feminicidios en la ciudad de Cancún, enfocándose mayormente a la de una joven que en vida se llamó Alexis, de 20 años, cuyos restos aparecieron en bolsas de basura en uno de los destinos turísticos de mayor importancia de México, en el Mercado Mundial de Turismo.

Los hechos fueron condenados hasta por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Como suele suceder en la política mexicana, el gobernador Carlos Joaquín González y la alcaldesa Mara Lezama Espinosa condenaron los actos de la policía, en Quintana Roo opera el denominado “mando único”, cuyos elementos encapuchados, con armas largas y chalecos antibalas, reprimieron el libre ejercicio de la manifestación. Lo que no hacen contra la delincuencia organizada, lo que no hacen contra las bandas delincuenciales, lo hicieron contra aproximadamente dos mil ciudadanos que exigían una vez más justicia, pero volviéndose a topar con dos grandes “obstáculos” de la sociedad: el gobernador y la alcaldesa.

La “renuncia” de Alberto Capella Ibarra y la “destitución” de Eduardo Santamaría Chávez, como jefes policiacos, fueron actos de hipocresía oficial.

Órdenes

Al fin y al cabo, los elementos siempre recibieron órdenes de sus superiores, porque Carlos Joaquín y Mara Lezama están inmersos en muchos intereses políticos y económicos ajenos, muy ajenos, a los de la sociedad quintanarroense, cuyas “acciones de gobierno” están basadas en las “mentiras oficiales” como una rutina y en la “traición institucionalizada” como una acción; al grado de llegar a violentar los derechos humanos de propios y extraños, porque en Quintana Roo y en su municipio de mayor importancia para la industria del turismo como lo es Cancún, se respira inseguridad y se atestigua la miseria.Quintana Roo forma parte del México brutal, del México transformado en “cementerio nacional”, ampliándose su extensión territorial en el actual sexenio de la Cuarta Transformación, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, con los 60 mil 152 homicidios presentados en el Segundo Informe de Gobierno; lo anterior, en comparación a los 30 mil 321 de Enrique Peña Nieto; a los 19 mil 751 de Felipe Calderón Hinojosa, y a los 24 mil 020 de Vicente Fox Quesada. Con base al Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre otras fuentes.

Carlos Joaquín es uno de los pocos gobernadores de “oposición” que no se ha sumado a la Alianza Federalista en México, integrada por 10 gobernadores que están trabajando en conjunto para enfrentar los retos socio-económicos que afronta la nación, porque a pesar que llegó al poder por la unión de fuerzas PAN-PRD, no olvidar que sus “raíces” fueron plantadas en el PRI, para él no existe otro proyecto que él mismo en lo político, en lo económico y en lo social.

Y si es necesario apoyar y aplaudir en público al Presidente de México, lo hace.

Por tal razón, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN no le permitirá “manejar” la sucesión gubernamental en Quintana Roo, porque ya está operando a favor de Morena para impulsar una candidatura ajena a los partidos políticos que lo apoyaron con sus plataformas para llegar a ser gobernador.

En cuanto a Mara Lezama, aquella comunicóloga que tanto luchó por su Cancún, está a la espera de continuar vigente en la política, porque el poder es el poder y el dinero es el dinero, ansiando que Andrés Manuel López Obrador la “ilumine”.

Falta de lealtad

La deslealtad lo marca a uno como siendo menos que el polvo de la tierra, y trae además el desprecio que se merece. La falta de lealtad es una de las mayores causas del fracaso de cada camino de la vida.

¡Felonía!— Cozumel, Quintana Roo.

arevalo61@yahoo.com.mx

Periodista

Vizcarra celebra la renuncia de Merino