in

Mirador

Armando Fuentes Aguirre

El gato trepa por el tronco del gran árbol de pirul.

Sus movimientos son sinuosos como los de una serpiente.

(Los movimientos de una serpiente son sinuosos como los de un gato).

Entre las ramas acecha ese pequeño tigre. Salta de pronto, y entre sus fauces veo un pajarillo que aletea desesperadamente. Bien pronto deja de aletear. La muerte le ha llegado igual que un rayo. A todos así nos llegará.

La gente dice que los gatos hipnotizan al pájaro al que van a cazar. Lo miran fijamente hasta que lo dejan sin movimiento. Entonces saltan sobre él, que no hace ningún movimiento ya para eludir el ataque.

Ahora me encuentro en la sala de la casona del Potrero.

Estoy en mi sillón leyendo un libro y bebiendo a sorbos lentos mi café.

Desde la alfombra el gato me mira. Sus ojos no se apartan de los míos, y yo no puedo apartar mis ojos de los suyos.

Me invade una extraña somnolencia. Siento que no puedo moverme para huir de la mirada que se ha clavado en mí.

¿Es el rayo que llega?

¡Hasta mañana!....— Saltillo, Coahuila.

 

Síguenos en Google News, da clic AQUÍ .

Clinton deja el hospital

Cartón de Tony: El enemigo como coartada