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Modelo educativo democrático

Tarea pendiente

Macedonio Martín Hu (*)

En respuesta a los grandes avances en las ciencias y tecnologías en todos los rincones del mundo, particularmente en los países más desarrollados económicamente, la educación, debido a su función formativa, es la que constituye la palanca que potencia el desarrollo de la estructura económica, política, social y cultural de los pueblos.

Para que los países logren un desarrollo integral de su modelo económico, se requiere que sus gobernantes propongan un modelo educativo congruente con sus necesidades; es decir, un proyecto que cumpla las expectativas y los objetivos; además, responda a los intereses y necesidades de todos los sectores de la población.

Cada país tiene características propias, y por respeto a su historia, su idiosincrasia y su mística, los gobiernos deben aplicar políticas públicas, acordes con la realidad social.

En México, en los últimos 36 años (de 1982 a 2018), los gobiernos emanados del PRI (24 años) y PAN (12 años) aplicaron un modelo económico sustentado en los principios del neoliberalismo.

En ese lapso se realizaron los esfuerzos para modernizar la educación mexicana, sólo que los Planes y Programas se diseñaron bajo las reglas del neoliberalismo y las “recomendaciones” de la OCDE, el Fondo Monetario Internacional y el BM.

Las propuestas económicas y financieras de esas instituciones, cuyas políticas se circunscriben en impulsar al máximo el desarrollo económico de los países miembros, es poner énfasis en privilegiar el libre comercio y la apertura de los mercados internacionales.

Cabe reconocer que en los 36 años de gobiernos neoliberales en México se prestó atención al sistema educativo nacional y se dictaron algunas medidas pertinentes para su “modernización”; pero los logros académicos alcanzados en materia educativa en el régimen neoliberal fueron mínimos, la mejora en el nivel educativo fue desigual; esos resultados se debieron en buena medida a la pobreza extrema de más de 45 millones de mexicanos, por la supervivencia de los pueblos indígenas, la diversidad cultural, el bilingüismo y el papel protagónico que ejerció la cúpula del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En ese período, la organización gremial más numerosa de América Latina, presumió tener supuestamente, la rectoría de la educación pública.

Es pertinente señalar que la diversidad cultural que prevalece en toda la geografía nacional es un elemento relevante que se debería tomar en cuenta para el diseño de un nuevo modelo educativo, porque se ha comprobado que es un grave error soslayar elementos que conforman la diversidad de las culturas indígenas para el diseño de los Planes y Programas de una educación que por ley debería ser democrática, gratuita, laica, inclusiva, equitativa e incluyente, y pondere los principios de la interculturalidad.

En el apartado 6 del libro: Un proyecto alternativo de nación, Andrés Manuel López Obrador, señala: “Pueblos indígenas: una deuda histórica. Las demandas de bienestar y reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas de México siguen sin atenderse. Esto es inadmisible e injusto. Hay que pagar la deuda que la nación tiene con los mexicanos más pobres, más excluidos, más discriminados y más marginados del bienestar y de los beneficios del desarrollo”.

Uno de los compromisos del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien llegó a ocupar la Silla del Águila con el voto de más de 30 millones de mexicanos, es la abrogación de la mal llamada Reforma Educativa que impulsó a un elevadísimo costo económico el presidente Peña Nieto.

El 12 de diciembre del año pasado, López Obrador envió al Congreso la iniciativa que derogaría la reforma de Peña Nieto, pero las comisiones Unidas de Educación y de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, aprobaron un Dictamen de Reforma Educativa el 27 de marzo que no fue aceptado por los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Expertos reconocidos como especialistas en educación han señalado que no está en pugna el proyecto educativo, lo que se disputa es la rectoría en la educación, entre la cúpula de la CNTE y el Estado.

En ese sentido, los mexicanos confiamos que se impondrá la cordura, la razón y el patriotismo y se logrará un Modelo Educativo que atienda las necesidades e intereses de niños y de jóvenes del país para los años venideros.

En referencia a una reflexión del presidente López Obrador: “La educación es el mejor recurso para el desarrollo y uno de los pilares fundamentales de la democracia…”. En ese contexto, la tarea pendiente de AMLO es un Modelo Educativo democrático.— Mérida, Yucatán.

chilambalam945@hotmail.com

Maestro de la Universidad Pedagógica Nacional

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