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Mortal Periférico

feminicida de tahdziú

Vía que se tiñe de rojo

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

El Periférico se convierte en un espacio de sangre y muerte. Y no es exageración. Cada quince días, más o menos, un accidente de tránsito le quita la vida a una persona, sea a un conductor por el exceso de velocidad, la distracción o al manejar alcoholizado, o al peatón al intentar cruzar la vía.

Recientes muertes en el Periférico —un conductor que volcó el automóvil y una joven maestra al intentar cruzar— ponen nuevamente en alerta a los conductores y peatones. Sin embargo, también las autoridades deben agudizar los oídos para buscar estrategias que ayuden a evitar esos accidentes mortales.

El ingeniero de tránsito René Flores Ayora lanza un S.O.S. a las autoridades estatales para que éstas apliquen medidas que prevengan esos accidentes en los 50 kilómetros del Periférico. Como ciudadano preocupado ante estos accidentes, que sí es posible prevenir, y auditor en seguridad vial, el ingeniero propone que la velocidad máxima del Periférico baje de 90 a 80 km por hora.

Y es que en esa vía los automovilistas, camiones de carga y tráileres van a más de cien en muchas ocasiones. De esta manera no tienen defensa cuando surge algún imprevisto. Van tan pegados unos a otros que en determinada distracción, por utilizar el celular o poner las cenizas del cigarrillo en el cenicero, los choques son inevitables.

Al ir a alta velocidad, no hay oportunidad de detenerse si se está cerca de algún peatón que calculó mal la distancia del vehículo al intentar cruzar el Periférico. Yendo a menos de 90 km por hora, como propone el ingeniero Flores Ayora, hay más ventaja para detenerse o maniobrar para evitar las tragedias.

Son lamentables las 50 muertes en los últimos 21 meses, de acuerdo con las estadísticas que lleva el mencionado ingeniero. Son muertes que pudieron evitarse con concentración y responsabilidad al manejar y también con prudencia al cruzar una calle tan transitada.

Cómo en segundos, los sueños, las emociones, los triunfos obtenidos recientemente y el futuro se apagan, se terminan, se esfuman, ante un accidente de tránsito. Tal es el caso de la joven profesora, quien obtuvo recientemente su plaza y eran los primeros días de su labor docente. Un error al calcular la distancia de los automóviles produjo que quedara atrapada en medio de las vías; esto y la velocidad del vehículo que se impactó contra ella al no poder frenar o no verla a tiempo, dio como resultado la tragedia.

La imprudencia de no llevar el cinturón de seguridad, sea por olvido o incomodidad, es lo que produjo la otra muerte reciente de un conductor al volcarse el automóvil. ¿Alta velocidad, distracción? Son segundos que separan al conductor o al peatón de una tragedia. Sin embargo, mucha gente conduce como si fuera a buscar herencia o compitiera en el Grand Prix de Mónaco.

Los accidentes de tránsito y, sobre todo, las pérdidas humanas en las carreteras se pueden evitar. Pero es necesario comprometernos a manejar con precaución y respetar los señalamientos de tránsito.

Es imprudencia chatear en el automóvil mientras se conduce, hablar por celular, comer, fumar, tomar las cervezas, no tener el cinturón de seguridad e ir a alta velocidad. Si evitamos todo esto y disfrutamos alegres del viaje y no refunfuñamos por el calor, el exceso de tráfico o por alguien que nos rebasó en forma imprudente seguramente llegaremos tranquilos a nuestro destino.

Luego del enojo, la imprudencia y el accidente sólo queda el arrepentimiento, las lágrimas, las lamentaciones. Pero ¿para qué? Ya es tarde: estamos volcados, heridos, atropellamos a alguien o, lo peor, somos protagonistas o víctimas de una tragedia.

Es urgente reducir los accidentes de tránsito y las dolorosas tragedias. Que estos casos lamentables e impactantes nos sensibilicen para proteger más a la familia, a nosotros mismos.

Hay un S.O.S. en el Periférico ante los frecuentes accidentes y tragedias. Es importante reflexionar sobre esto y la propuesta del especialista de tránsito de reducir la velocidad en esa vía, de 90 a 80 kilómetros por hora. Las autoridades deben analizarla y discutirla.

No hay que hacer oídos sordos, porque esa vía de 50 kilómetros se está tiñendo de rojo.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

 

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