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No es suficiente

El plan del gobierno federal

Alejandro Legorreta (*)

“El flujo de dinero es un lazo entre el presente y el futuro” —John Maynard Keynes

El domingo 5 de abril el Presidente dio el tan anticipado informe de actividades trimestral. Ante una de las crisis sanitarias y económicas más severas en generaciones, se esperaba que el Presidente anunciara, como lo han estado haciendo los gobiernos de otros países, un plan económico pertinente para reducir la incertidumbre y plantear canales institucionales para amortiguar la crisis económica.

El plan, sin embargo, solo plantea intensificar los programas sociales existentes e invertir más en las prioridades y proyectos también existentes sin ninguna medida extraordinaria. Esto, desafortunadamente, no es suficiente: necesitamos más.

En específico considero que el plan tiene algunos puntos incorrectos que vale la pena analizar para entender los límites de las propuestas del gobierno.

1. No hubo un anuncio sobre cómo atender al sector informal, el más vulnerable ante la crisis y que comprende más de 30 millones de personas. En este sector hay cientos de miles de negocios, muchas veces familiares, que viven al día, y uno de los estragos de la informalidad es precisamente su invisibilización. Se necesita una estrategia específica para este sector que considere apoyos económicos, condiciones de bancarización y vías para que transiten a la formalidad.

2. En México la población vulnerable por ingresos es de 6.9% y por carencias sociales, de 29.3%. Este grupo por definición no es pobre pero tampoco clase media. Se trata de miles de mexicanos que superan la pobreza por ingresos (por ejemplo), pero pueden perder estatus social fácilmente (regresar a pobreza) porque carecen de ahorros, seguridad social, etc., y que muchos dependen de las PYMES.

En el paquete descrito por el Presidente no viene ninguna estrategia de estímulos (como seguro de desempleo, inyección de estímulos importantes a PYMES, transferencias directas) para proteger a este grupo, lo que hubiera significado un programa extraordinario, con nuevos diseño y objetivos, para una crisis extraordinaria.

Este paquete de estímulos, que se esperaba y se está considerando en países como Alemania, Inglaterra y España, necesitaría ser financiado con deuda (la deuda del gobierno de México representa 45% del PIB vs. un promedio de 72% en las 20 economías más grandes del mundo; hay margen de maniobra), porque los ahorros de la austeridad republicana, como la reducción de aguinaldos, por ponerlo de una manera, son solo medidas cosméticas.

3. Dos fantasías: que se van a crear, por arte de magia, dos millones de empleos en 9 meses y que los programas sociales llegarán al 100%, no menos, de los pobres en este año. Este tipo de promesas están de más y la ignorancia en materia económica es irresponsable en un contexto en que se necesita, sobre todo, certidumbre.

Se vea como se vea, el plan anunciado por el gobierno es necesario mas no suficiente, ni siquiera en el escenario más amable. Lo que necesitamos es un nuevo acuerdo entre el gobierno y el sector privado. Necesitamos que el gobierno federal dé señales de que comprende la magnitud de la crisis y que actúe a la altura del reto para tener la credibilidad de exigir lo mismo al resto de los sectores de la sociedad.

Por otro lado, es importante que cualquier estímulo gubernamental venga acompañado con compromisos sociales del sector privado, sin que estos compromisos afecten la productividad.

No hay duda de que tanto gobierno federal como sector privado quieren lo mejor para México. Y este es, precisamente, el momento idóneo y necesario para que ambas partes se enfoquen en puntos de mutuo acuerdo y hagan a un lado sus sesgos y prejuicios. Esto me recuerda a las tragedias griegas, cuyo mecanismo causal es precisamente el sesgo de confirmación combinado con una visión determinista del mundo. Pero esto es insostenible para la correcta gestión de un país desde el sector público y el privado. Es momento de construir, buscar sinergias y no autosabotearse. Hagamos nuestra parte.

En menos de 280 caracteres: Quintana Roo y Yucatán, más el primero que nosotros, siguen siendo de los estados con mayores tasas de contagios. Se vienen semanas críticas para la Península. Hoy más que nunca, quedémonos en casa.— Mérida, Yucatán.

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