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No podemos ceder ante el desaliento

Foto: Megamedia

Razonando nuestra fe

Emmanuel Sherwell Cabello(*)

La pandemia ha venido a dar un cambio radical en nuestra vida, incluso en las cosas más sencillas de las que normal u ordinariamente hacíamos: por ejemplo, ir al cine, tomar un café, visitar a los amigos, ir a un restaurante, pasar tiempo con los seres queridos, entre otras.

También la pandemia ha causado mucho temor, incertidumbre, inquietud en lo laboral, en lo empresarial. Y sobre todo, la preocupación constante por la salud personal.

Son muchas las dificultades y aflicciones que hemos tenido que atravesar, pero no podemos ceder al desaliento. Aun en estas dificultades, incomprensiones y sufrimientos, Dios nos consuela en todas nuestras luchas y tribulaciones. Y con fe tenemos que pedir esta gracia y la cercanía del Señor Jesucristo cuando nos visite la tristeza, el sufrimiento, la desesperación, la soledad, la angustia que muchas veces nos embarga.

Dios nos da consuelo, fuerza y esperanza momento a momento y confía en nosotros. Dios nunca se cansa de nosotros, nunca se cansa de tener paciencia con nosotros y su inmenso consuelo siempre nos colma y nos hace sentir la fidelidad de su amor, que llega hasta el don de su hijo en el cruz.

En medio de todo esto que estamos viviendo, creo que tenemos espacios y momentos para seguir transformando nuestra vida, de recibir lo necesario aunque con sus limitaciones, sabiendo que siempre estamos precedidos por el amor eterno e inquebrantable del Padre.

Seminarista católico.

 

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