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No sentir el miedo

Acento de Mujer

Lourdes Casares de Félix (*)

Siempre les he dicho a mis hijos que actúen con prudencia y precaución, y he tratado de cultivar en ellos una cultura de autocuidado. Además de preguntar a dónde vas, cómo te vas y con quiénes vas, frases como: No llegues tarde, fíjate en lo que tomas, cuídate de los extraños, mídete, y otras más son las que por lo general usamos mamás y papás.

Lo que nunca imaginé es lo que ahora me sorprende decir: “Hija, si te piden que pares tu vehículo, no lo hagas, aunque a alguien se le haya ponchado una llanta, puede ser una trampa para robarte el coche o dañarte; si te empieza a seguir algún automóvil, acelera hasta que llegues a un lugar seguro… y así de tenebrosas las recomendaciones.

A raíz del audio que circuló hace unas semanas de la persecución y balazos a dos camionetas que traían a un grupo de niñas que había pasado un fin de semana en San Miguel de Allende y regresaban a León por la carretera San Miguel-Celaya, el miedo a viajar por vías terrestres creció sobremanera.

Un pariente joven, cercano y muy querido que vive en la nombrada “mejor ciudad del mundo” en el 2017, recién me informó que vendría a León. Vuelvo a leer el mensaje que le envié y me estremezco: “No vengas en tu coche. Vente en autobús. Siéntate hasta atrás y si paran el camión metete al baño. Esconde tu lap top y no la tengas a la mano por si se suben a robar. Si se bajan todos te bajas porque podrían incendiar el autobús”.

¿Cómo llegamos a este grado de temor? Los padres vivimos con angustia de que suceda algo malo a nuestros hijos. Le doy miles de recomendaciones a una de mis hijas y me contesta que deje de meterle miedo. Es claro que ella quiere vivir sin temor y seguir saliendo como si nada. Por otro lado, me doy cuenta de que esto es lo que le toca vivir y parece ya normal para ella. La violencia es cosa de todos los días y se normaliza.

En el primer informe de gobierno, Diego Sinhue Rodríguez dio prioridad al tema de seguridad con la consigna de “Queremos paz para los guanajuatenses”.

El mandatario conoce bien la exigencia ciudadana de querer recobrar la tranquilidad con la que se vivía en Guanajuato. Para lograrlo estableció varias estrategias tales como: 1. Reorientar el gasto público en beneficio de la seguridad. Ante la reducción de fondos al Programa de Fortalecimiento a la Seguridad de parte del Gobierno Federal, Diego apoyará a los 46 municipios para reforzar a las policías municipales. 2. Reformas a las leyes para combatir el delito. 3. Establecimiento de un Consejo Estatal de Seguridad con una participación de sociedad y gobierno. 4. Policías más equipados y capacitados para combatir delincuencia. 5. Preparatorias militarizadas donde el alumnado estará formado en valores, disciplina, seguridad ciudadana, cibernética y protección civil. 6. Tecnología contra la delincuencia. 7. Justicia Cívica para atender y agilizar conflictos vecinales. 8. Coordinación con todos los órdenes de gobierno. 9. Recuperación de espacios públicos y reconstrucción del tejido social. 10. Ministerios Públicos eficientes y una Unidad de Inteligencia Financiera para seguir el dinero de dudosa procedencia.

Este es el decálogo con el que trabajará el gobernador, y nosotros ¿Qué podemos hacer desde casa? Educar en valores y vivirlos, alertar a hijos e hijas sobre el grave problema que ocasiona el consumo de drogas y alcohol. ¿Qué podemos hacer desde nuestro trabajo? Vivir los valores de honestidad, responsabilidad y laboriosidad. ¿Y como ciudadanía? Comportarnos con respeto a las leyes y comprometernos con las comunidades más pobres para apoyarlas en su desarrollo. Seguramente a ustedes se les ocurrirán más y mejores ideas para reconstruir el tejido social y disminuir la pobreza, consideradas problemas graves que pueden contribuir a la delincuencia.

Con la estrategia del gobernador, buena voluntad y esfuerzo de la ciudadanía podríamos ir recobrando la tranquilidad y vencer el miedo.— León, Guanajuato.

acentodemujer@hotmail.com

Escritora

 

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