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No será fácil salir

Editorial

Actitudes

José Santiago Healy (*)

Mientras varios países del mundo han iniciado su lento e inexorable regreso a la nueva realidad, en México estamos por alcanzar el pico de la pandemia y la palabra normalidad se observa todavía lejana, especialmente en el tema económico.

La sorpresa internacional es la ciudad de Wuhan, en China, en donde esta semana unos 57 mil estudiantes de secundaria regresaron a clases, en medio de estrictas medidas sanitarias.

Esta población es vista todavía con recelo en el exterior porque fue donde se gestó el brote del Covid-19 que contagió al mundo entero dejando una enorme estela de muerte y devastación.

Pero también la comunidad internacional sigue paso a paso las medidas que allá se han tomado y que consiguieron controlar el coronavirus, a diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos, Italia, Gran Bretaña, España y Francia, entre otras naciones muy afectadas.

Los alumnos de Wuhan volvieron a las aulas con uniformes y con sus cubrebocas –aunque al doctor López Gatell no le parezca— y se sometieron a una cuidadosa revisión física que incluyó la prueba del coronavirus, una desinfección de manos al tiempo que se cuidaba la sana distancia.

En cada escuela se instaló un consultorio con un médico y una enfermera para atender cualquier síntoma de fiebre, tos o malestar que pueda estar relacionado con la enfermedad del Covid-19.

Otros países como España e Italia han reabierto las calles y parques para que los niños y sus padres puedan salir a pasear y hacer ejercicio, desde luego con las medidas preventivas propias de esta grave pandemia.

En Estados Unidos el regreso a la presunta normalidad se ha iniciado con resistencias, debates y el temor de una buena parte de la población que no está convencida de que el peligro ha pasado.

California abrió sus playas, parques, campos de golf y permitirá a partir de este viernes la operación de tiendas minoristas, librerías, florerías y oficinas pequeñas. Texas abrió desde el primero de mayo los centros comerciales, cines y restaurantes con ciertas restricciones y en los próximos días podrán operar los salones de belleza, barberías y gimnasios.

En ninguna entidad se ha fijado todavía fecha para la reapertura de escuelas y universidades, pero se habla de los meses de agosto y septiembre. También se mantiene la recomendación para quedarse en casa a los mayores de 65 años y para quienes sufren enfermedades crónicas.

Ante el entusiasmo de varias naciones por superar la cuarentena, el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, advirtió que si no se hace una buena gestión en la reapertura, se producirán rebrotes de la enfermedad y será necesario regresar al confinamiento.

En México las autoridades comienzan a revisar las acciones para la próxima reapertura de las actividades. Faltan todavía algunas semanas para comenzarla, pero será muy importante preparar al país y a la sociedad en este proceso.

No será por supuesto nada fácil, los especialistas dicen que la realidad antes y después de la pandemia será muy distinta, además de compleja y colmada de hechos inéditos e imprevistos.

Miles de mexicanos se encontrarán sin trabajo, otros más sin su negocio, la caída en la actividad económica por la pandemia se extenderá varios meses con efectos por demás catastróficos.

La cuarentena ha tenido también efectos positivos muy destacables, muchas familias han logrado en estas semanas convivir más de cerca y afianzar sus lazos afectivos. Aquellas personas que trabajan en exceso o viajaban semana tras semana han tenido vacaciones inesperadas, algunas más se han replanteado nuevas metas en la vida y otras han fortalecido su vida espiritual.

Pero habrá un sector de la población muy afectado, hablamos de quienes perdieron a un ser querido, también de las personas mayores que sufrieron de psicosis y ansiedad por la pandemia, otros más que por adicciones o disfunción familiar vivieron semanas de calvario.

La ciudadanos y autoridades tendremos que considerar que al igual que en una guerra, la pandemia dejará pérdidas económicas terribles, pero todavía peor serán los daños emocionales y sociales que deberán ser atendidos y de ser posible resueltos.

No será nada sencillo el camino de regreso porque además nadie que viva en este mundo lo ha transitado.

Noticia final…

A que don Manuel Bartlett Díaz, además de haberse enriquecido como secretario de Gobernación, gobernador de Puebla, senador y diputado federal, ahora como director de la Comisión Federal de Electricidad se ha empeñado en proteger a sus descendientes para que también hagan su fortuna a costa del erario.

¿Acaso no es tráfico de influencias que el hijo de un alto funcionario federal gestione contratos de ventas al gobierno?— Chula Vista, California.

jhealy1957@gmail.com

Periodista

 

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