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Obsceno epílogo

Editorial

Las consecuencias de las “locuras” de Trump

Editorial publicado por el diario “La Vanguardia” de Barcelona tras los disturbios ocurridos ayer en el Capitolio de Washington:

La democracia estadounidense sufrió ayer quizá el más grave ataque de su bicentenaria historia.

Espoleados y arengados por el todavía presidente Donald Trump, miles de manifestantes concentrados en Washington asaltaron el Capitolio, la sede del Poder Legislativo, cuyas dos Cámaras se encontraban reunidas en sesión conjunta para certificar las votaciones del Colegio Electoral que proclamaban a Joe Biden como nuevo presidente de Estados Unidos.

La locura en que Trump ha convertido su clara derrota electoral se materializó con la entrada de sus exaltados seguidores en dependencias del Congreso, donde se oyeron disparos, lo que obligó a suspender la sesión, algo nunca ocurrido antes, desalojar al vicepresidente Mike Pence, que presidía la reunión, y poner a salvo a los legisladores.

Imágenes impensables en la considerada mayor democracia del mundo, protagonizadas por grupos que violaban la sede del Poder Legislativo, obligaban a las autoridades de Washington a declarar el toque de queda y hacían crecer peligrosamente las posibilidades de un enfrentamiento civil en un país muy polarizado política y socialmente.

La suspensión de la sesión del Congreso dejó de momento sin certificación parlamentaria la victoria electoral de Joe Biden, que Trump, según insistió ayer, nunca concederá (anoche se reanudó la sesión y el Congreso certificó la victoria de Biden).

Estas son las dramáticas consecuencias de las descabelladas, inclasificables e ilegales maniobras de Trump para intentar revertir la victoria del candidato demócrata en las elecciones del 3 de noviembre.

Las imágenes de manifestantes trumpistas ocupando la rotonda central del Capitolio evidencian el ataque al corazón de la democracia americana por miles de ciudadanos que se han creído las mentiras que Donald Trump ha lanzado las últimas semanas, despreciando las reglas y procedimientos de su sistema de gobierno.

La situación se degradó ayer hasta tal punto que numerosos legisladores republicanos urgieron al presidente Trump a que pusiera punto final a la situación, más propia de una república bananera que de Estados Unidos.

El presidente electo Joe Biden instó a Trump a dirigirse al país en televisión y disuadir a los ocupantes del Capitolio. Pocos minutos después, compareció Trump en la televisión para pedir a los manifestantes que volvieran a casa y decir que les quería, no sin antes insistir en que le habían robado las elecciones. Un auténtico sarcasmo, ya que apenas una hora antes arengaba a los manifestantes a dirigirse al Capitolio para presionar a los legisladores para que no certificaran la clara victoria de Biden.

Los intentos de Trump de torpedear la certificación del triunfo de Biden sobrepasaron ayer todos los límites. Su deriva llegó a un punto culminante. Su presidencia pasará a la historia como un continuo desafío a las leyes y normas que rigen el sistema político democrático del que están orgullosos los estadounidenses.

Desprecio a la ley

Los sucesos de ayer en el Capitolio son un dramático y obsceno epílogo a cuatro años de desgobierno y desprecio a las reglas de juego. El temor a un enfrentamiento civil en el país gana enteros tras la insurrección de ayer y va a ser sin duda el primer y mayor desafío de Joe Biden cuando acceda a la presidencia el próximo día 20.

A ello sin duda le ayudará el hecho de disponer de la mayoría en las dos Cámaras, tras la apretadísima victoria de los dos candidatos demócratas al Senado en Georgia. Ello supone un empate a 50 escaños en el Senado y la encargada de desempatar es la vicepresidenta Kamala Harris, con lo que los demócratas logran la mayoría.

Se allana así el camino para que Biden vea ratificados los nombramientos de miembros de su gobierno y realice su agenda reformista sin el escollo que hubiera supuesto el veto republicano.

Trump ha bordeado la ilegalidad al presionar al secretario de Estado de Georgia para que manipulara los resultados, ha desafiado a la democracia estadounidense al proponer un golpe de Estado parlamentario y ha instado a miles de ciudadanos americanos a ocupar la sede de la soberanía popular.

Las consecuencias se vieron ayer en el Capitolio. Unos sucesos que avergüenzan a Estados Unidos, no tienen precedente en el país y debilitan la Constitución y la democracia estadounidenses. Es la nefasta herencia de Trump.— Barcelona, España

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