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Optimismo justificado

Lo mejor de 2018 en 2019

Antonio Salgado Borge (*)

El año 2019 ha traído consigo grandes retos y amenazas importantes. Pero el presente artículo no estará dedicado a ninguno de éstos; para analizar problemáticas nos queda el resto del año. Si bien un aspecto fundamental de todo análisis verdaderamente crítico pasa por evaluar aquello que amerita ser cuestionado, también lo es que para presentar una imagen completa de la realidad es preciso reconocer los claros entre la multitud de oscuros. Por ende, pero en este texto presentaré los que a mi juicio fueron los aspectos más positivos de la sociedad yucateca en 2018; aspectos que, por fortuna, podrían ser de la mayor relevancia en 2019.

(1) El primer aspecto a destacar es el fortalecimiento del activismo local. Y si algo quedó claro en 2018 es que en Yucatán el principal referente en este sentido sigue siendo Equipo Indignación. El año pasado tres de las causas lideradas por esta organización defensora de derechos humanos acapararon con razón buena parte de los reflectores. La primera es la relacionada con el caso Chablekal, donde el esfuerzo conjunto de diversos ejidatarios terminó en un triunfo parcial en la defensa ante intentos de vender tierras a espaldas de campesinos o de empresarios que buscan acaparar o despojar. Ésta no es la primera vez que Indignación apoya casos de esta naturaleza. El año pasado esta organización continuó su defensa de campesinos ante las agresiones toleradas o propiciadas por las autoridades locales.

La segunda causa es la oposición a la megagranja porcícola de la empresa Papo. Probablemente para evadir la inminente amenaza ecológica que implica este proyecto, esta granja fue constituida por Papo —empresa relacionada con Grupo Sipse— utilizando estudios de impacto viciados y sin la debida consulta al pueblo maya. En buena medida, gracias a los esfuerzos de Indignación 2019 se inició con la operación de esta granja provisionalmente suspendida, aunque la empresa Papo, con el apoyo de un abogado que forma parte —por increíble que parezca— de la organización Mexicanos contra la corrupción busca remover a la juez que determinó la suspensión. Además, como consecuencia de su activismo, Indignación ha recibido ataques mezquinos en medios relacionados con Papo. La tercera causa a destacar está relacionada con los megaproyectos que se iniciaron durante el sexenio de Zapata, como los que tienen que ver con parques de energías renovables. Contra la versión de desarrollo neoextractivista o neocolonial que pasa por aplastar o despojar indígenas, Indignación alzó la voz y puso la defensa de estos casos en los reflectores locales, nacionales e internacionales.

Aunque la más visible, Indignación no es la única organización dedicada al activismo genuino e independiente en Yucatán. En 2018 vimos continuar su trabajo a organizaciones que se encargan de promover el pensamiento crítico, como Proyecto Utopía, Tuukul o Centro Cultural Amaro. También ganaron terreno organizaciones dedicadas a defender los derechos LGBTI lideradas por activistas locales, como ItgetsBetter. La lista, por fortuna, es larga y creciente. Lo importante aquí es que Yucatán inicia 2019 con activistas comprometidas y comprometidos con la construcción de un estado más justo y libre; es decir, con proyectos y personas que articulan todos los días capital social positivo.

(2) El segundo aspecto a destacar del año pasado es que Yucatán vio a su prensa libre fortalecerse. A pesar de la ruidosa y voluminosa sinfonía de aplausos patrocinados desde el gobierno del Estado —nueves meses de Rolando Zapata y tres de Mauricio Vila—, en 2018 Yucatán fue testigo de importantes destellos que permiten soñar con el fortalecimiento de una prensa independiente y crítica. Hay, sin duda, una historia principal que ilustra este fenómeno de forma lineal y simple. Durante el gobierno de Rolando Zapata operó una red de corrupción cuya lógica estuvo conformada principalmente por un conjunto de empresas fantasma, asignaciones directas de contratos y otras operaciones irregulares. La existencia de esta red ha sido plenamente documentada y probada por Central 9, la unidad de investigación de Diario de Yucatán, que acudió a sistemas de transparencia, al Registro Público de Comercio, el Catastro estatal y al SAT. Central 9 también hizo trabajo de campo para localizar los domicilios fiscales de las empresas implicadas en la red, que en su mayoría son predios que claramente no corresponden a la supuesta naturaleza de esas empresas.

Desde octubre de 2018 a la fecha, Central 9 ha producido y publicado en Diario de Yucatán 15 entregas relacionadas con este tema. Apenas el 30 de diciembre pasado Diario de Yucatán publicó una nota de Ángel Noh Estrada a manera de recuento de esta serie de entregas, donde incluso se señala que “algunos de los negocios mencionados en nuestros reportajes aparecen también como proveedores de los gobiernos de Campeche y Quintana Roo, y de varios ayuntamientos yucatecos, entre ellos el de Mérida”, que era entonces encabezado por Mauricio Vila. En este sentido, por evidentes razones el artículo de Carlos Menéndez Losa sobre el tema es de la mayor relevancia. Ahí, el director de Grupo Megamedia subraya, apunta y anuncia sin ambigüedades: “Ante la aparente indiferencia y el silencio cómplice, el gobierno y la sociedad tienen la palabra. En nuestro caso, ofrecemos nuestro compromiso de seguir informando y ayudando a la comunidad a formarse opinión”.

Pero si hablamos del fortalecimiento de la prensa libre local, también es preciso subrayar que 2018 nos dejó sólidas evidencias de que en nuestro estado se ha constituido un grupo, reducido pero poderoso, conformado por una interesante mezcla de periodistas experimentados y jóvenes. No importa el medio en que laboran estas personas, lo importante en este caso es que lo que une a ambas generaciones es su amor por el periodismo independiente y crítico, su conciencia del papel social del periodismo y de su importancia para la democracia, así como la inteligencia y capacidad técnica de sus integrantes. La existencia de este grupo es una semilla que podría permitirnos liberarnos, algún día, del séquito de medios y comunicadores aplaudidores o mercenarios.

(3) El tercer aspecto a destacar es la consolidación de la ola feminista yucateca. El ascenso de grupos, movimientos y activistas feministas en Yucatán, discutido en este mismo espacio desde hace varios años, se consolidó sin lugar a dudas durante 2018. Así, el año pasado Yucatán vio más y más nutridas marchas dedicadas a exigir el fin de la violencia hacia las mujeres o la igualdad plena de derechos. También se llevó al cabo un buen número de eventos, que van desde TED Woman Itzimná, hasta charlas en universidades —como la Universidad Marista— o foros culturales —como los de Amaro—. Este tipo de eventos y de manifestaciones fueron fundamentales para continuar la formación y el empoderamiento de una nueva generación de feministas en nuestro estado. Dado lo logrado durante el año pasado, y considerando los movimientos feministas internacionales —particularmente los que vienen de Estados Unidos—, es previsible que este impulso sea aún mayor en 2019.

Las organizaciones de mujeres que exigieron la conformación de un gabinete paritario en el estado formaron parte importante de este fenómeno en 2018. El resultado: por primera vez en su historia Yucatán cuenta con un gabinete estatal integrado en un 50% por mujeres. Este paso, por sencillo que parezca, podría ser sumamente relevante no sólo para el futuro de las mujeres en la política yucateca, sino para la forma en que el gobierno estatal atiende la opresión por motivos de género, que claramente aún está muy presente en nuestro estado. A lo anterior tenemos que sumar los proyectos que se han gestado en el interior de universidades o la forma en que, fuera de los reflectores o de la sociedad civil organizada, algunas yucatecas han tomado las redes sociales para alzar la voz contra la discriminación o para crear conciencia del trabajo pendiente para lograr la plena igualdad entre mujeres y hombres.

El activismo local, la prensa libre y la ola feminista se fortalecieron durante 2018. Éstos son aspectos positivos que revelan una sociedad viva y con capacidad de articular capital social positivo. Todos estos fenómenos seguirán vigentes en 2019 y abrirán la puerta a más y más diversos esfuerzos. Y considerando las amenazas antiderechos presentes o el estado actual de cosas en Yucatán, esto no es poca cosa.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

Antonio Salgado Borge

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

 

Foto: Ramón Celis.

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