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Patadas de ahogado

Filiberto Pinelo Sansores

La nueva reforma laboral

Filiberto Pinelo Sansores (*)

En una de las manifestaciones del primero de mayo se escucharon los gemidos de los líderes charros que ven amenazados sus privilegios y sus cotos de poder y medro personal, construidos gracias a la existencia de un partido de Estado que les insufló vida parasitaria durante décadas, pero que, para fortuna de los mexicanos, está en vías de extinción.

Pedro Oxté, el sempiterno líder de la CROC, una de las dos centrales nacionales corporativas que regentean trabajadores en la entidad —la otra es la CTM—, en declaraciones al Diario, manifestó su desazón por la reciente aprobación en el Congreso de la Unión de algunas reformas a la Ley Federal del Trabajo y a otras leyes relacionadas con la materia que están amenazando su tinglado.

Dijo: “esas reformas a la ley del trabajo en sus letras chiquitas pretenden dividir el movimiento organizado de México, es nuestra realidad actual, un panorama político social que representa una amenaza a nuestros derechos humanos y laborales (sic) ”.

Y agregó: “a todo responden con el anuncio de que hoy 1 de mayo se inicia nueva era sindical y, como primera enmienda, solicitamos a las fracciones parlamentarias de las Cámaras de Senadores y Diputados que no dejen pasar dichas reformas”, y en el paroxismo de la desesperación, el angustiado líder reclamó: “no sean cómplices de esta traición a los trabajadores mexicanos” (D. de Yuc., 2-05-19).

¿En qué consiste para este líder la “traición” de que habla? ¿Cuáles son los derechos humanos y laborales amenazados por la “letra chiquita” de las reformas a las leyes que se acaban de aprobar?

¿Acaso es un “derecho humano” de los líderes corporativos montarse sobre las espaldas de los trabajadores para vivir a sus costillas, plácidamente, durante años?

Contratos

Para entender el llanto es necesario saber que las modificaciones legales recién aprobadas acaban con los contratos de protección, dan a los trabajadores el derecho a escoger el sindicato en que quieren estar, de elegir a sus dirigentes por medio del voto libre, directo y secreto; sacan la justicia laboral de la órbita de las juntas de conciliación y arbitraje para ponerla en el marco del Poder Judicial y crean todo un entramado legal para vigilar que no haya ficción y prive la democracia en la integración de sindicatos.

Es un golpe contundente a los métodos antidemocráticos que desde siempre usaron estos líderes para eternizarse como mayorales de las masas trabajadoras en la función que se asignaron de mantenerlas maniatadas mediante el mecanismo de los llamados “contratos de protección”, que proliferaron a lo largo y ancho del país, consistentes en registrar sus líderes siglas sindicales ante autoridades cómplices del Poder Ejecutivo y con esa “franquicia” firmar contratos colectivos con patrones, incluso antes de que éstos contraten a sus trabajadores, de tal manera que cuando acceden al trabajo ya les fue escogido su sindicato y, por tanto, su correspondiente amo sindical.

Durante décadas, los sindicatos se convirtieron en verdaderas cárceles para sus miembros. Una legislación acorde con los intereses políticos de los gobernantes y sus cipayos, los líderes charros, hizo posible la existencia de esta ignominia.

Ello explica que los salarios de los trabajadores de México figuren entre los más bajos del mundo. A tal grado llegó este castigo que Estados Unidos puso como condición para firmar el tratado comercial entre los tres países, México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que el primero de ellos modificara su legislación laboral porque ésta permite la sujeción de los trabajadores mexicanos de tal manera que deriva en bajísimos salarios para éstos una competencia que considera desleal, por los bajísimos salarios de éstos, diez veces menores comparados, con los de los obreros norteamericanos de las mismas ramas.

Atraso

Teníamos una de las leyes laborales más atrasadas del mundo, que permitía las violaciones más flagrantes a los derechos de los trabajadores, a vista y paciencia de las autoridades, porque los líderes charros fueron creados por el Estado y, en función de esto actuaban.

Con la nueva legislación se introducen normas cuyo propósito declarado es terminar con las extorsiones de los gánsters sindicales en las relaciones obrero patronales y con la confabulación de líderes y muchos patrones para acordar contratos simulados al margen de la aprobación de los trabajadores contratados.

Esta situación antidemocrática que privó en México era porque el Estado la favorecía. Líderes sindicales honestos fueron encarcelados, defenestrados o asesinados (recuérdese a Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Othón Salazar, Rafael Galván, en el país, y a Efraín Calderón Lara, en Yucatán) por su lucha en pro de democratización y adecentamiento de los sindicatos.

Fin de un ciclo

Sin embargo, el ciclo de las formas antidemocráticas de conducir los destinos del país está dejando su lugar a esquemas democráticos de gestión.

Es por eso que quienes se beneficiaron durante décadas de la existencia de esta manera de concebir las formas de relación obrero-patronales hoy ponen el grito en el cielo, pues se les acaba el veinte y muy pronto tendrán que rendirse a una nueva realidad.

El mejor ejemplo de lo antidemocrático del modelo son ellos mismos. El de la CROC lleva 40 años en el cargo y el de la CTM, 25. Para mantenerse tanto tiempo en esos cargos tuvieron que tener el apoyo del Estado. No por nada, a la par con sus puestos, han detentado el de diputado varias veces, en todas las ocasiones, por el PRI. A cambio, obligaban a sus “representados” a ser parte de ese partido.

Ese modelo está en vías de extremaunción porque sus sustentantes están viviendo sus últimos tiempos como opción política. Se aferran a lo que pueden con desesperación. Pero no tienen escapatoria. Vivieron muchos años, pero cansaron a la sociedad.

Así pues, acaba una era y empieza otra. Va a haber resistencias como las que con sus palabras anuncian los afectados; sin embargo, como en muchas esferas de la vida nacional en que quienes se ven desplazados, intentan las últimas patadas, las del ahogado, en la laboral, muy pronto la vida habrá de barrer a los líderes antediluvianos.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

 

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