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Perdimos por goleada ante el Covid

Editorial

El ejemplo de los países asiáticos

César Treviño T. (*)

Con esta frase muy futbolera, quiero decir que Occidente se ha enfrentado pésimamente a la pandemia del Covid-19, comparado con las naciones del sureste asiático.

Occidente tuvo la fortuna de poder prepararse con tiempo para afrontarla, pero ha fallado completamente. Primero Europa y después América. En los Estados Unidos hay más de 27 veces de contagiados (y creciendo) que en China y cerca de 32 veces más muertos que en China, país en el que supuestamente comenzó la epidemia. Esto, junto con el hecho de que China tiene 4 veces más población que Estados Unidos. Así, la mayoría de los países occidentales no han sabido afrontar la pandemia.

En Yucatán, la semana pasada (mediados de junio), se estaba en la cresta de la curva de infección, con un número máximo de contagiados esperados del orden de 5,000 (según cálculos publicados en la ENES Mérida, UNAM). Sin embargo, dos días después el cálculo subió a 6,000. El número total de fallecimientos esperados aumentó de 600 a 720. Como era de esperarse, al terminar la campaña de “sana distancia” y al pasar el semáforo de rojo a naranja, trajo consigo un relajamiento del confinamiento y los resultados descritos.

¿A quién se le ocurre relajar el confinamiento estando en la cresta o pico de contagios (donde la rapidez de contagios es máxima)? Aquí vale el dicho de Napoleón: “Vayamos lento para terminar más rápido”. Este no es sólo un problema de México, sino también de Occidente y, sobre todo, de las naciones americanas (como Argentina y Chile), donde pretendieron relajar el confinamiento con resultados nefastos.

El problema reside en la dicotomía salud-economía. La contradicción proviene del hecho de que la única arma de combate a la pandemia es la mitigación por medio del confinamiento. En algunos países que afrontaron la pandemia en sus inicios (sobre todo asiáticos), han utilizado varios métodos o armas para disminuir su efecto.

Veamos el ejemplo de la República de Vietnam, que tiene frontera común con la República Popular de China y tiene una población que se podría acercar a la de México. Allí se han hecho cerca de 800 pruebas (tests) por cada contagiado detectado, comparadas con cerca de 2.7 hechas en México.

El Dr. Alomía Zegarra diría que es una eficiencia muy baja utilizar 800 pruebas para detectar un infectado. México ha efectuado cerca de 465,000 pruebas para detectar cerca de 170,000 contagiados. Vietnam sólo ha hecho 275,000 pruebas para detectar 349 contagiados. Esto es, Vietnam ha hecho cerca de la mitad de pruebas que México y sólo tiene el 0.22% de contagiados.

El rastreo estratégico de la cadena de infección produce una rápida detección y aislamiento de los contagiados activos, pero lo más importante es que no hay ningún fallecido en Vietnam a causa de la enfermedad, comparado con cerca de 20,000 en México (y contando).

No sólo es el caso de Vietnam, sino de la mayoría de las naciones del sureste asiático. Lo importante es utilizar diversas armas para enfrentarse a la pandemia y no sólo el confinamiento. Por otro lado, la actividad económica de esos países ha sufrido relativamente poco y sólo se han visto afectados por la situación global, sobre todo de occidente. Asimismo, si la carga de infección es baja, no es necesaria la adquisición de miles de respiradores extras y la suma de hospitales Covid-19 para contener el creciente número de hospitalizados.

En México —y sobre todo en Yucatán— se tendrían que usar el rastreo estratégico de contagiados y su rápido aislamiento. Los contagiados activos no son lo que se llaman confirmados activos, dado que estos últimos ya fueron aislados y en ese caso supuestamente son pasivos. Los activos son aquellos no detectados que son causantes principales del proceso de infección y que se encuentran en la calle (generalmente sin protección) a los que hay que detectar y aislar. Para ello es conveniente rastrear las zonas de máxima infección a partir de los recién contagiados detectados. Naturalmente, si las pruebas tardan días, semanas o meses como en México, entonces hay que suponer que todos los detectados son enfermos de Covid-19.

Se deben detectar áreas geográficas (barrios, calles) de donde proviene la mayor parte de las infecciones y para detectar los verdaderos contagiados activos hay que realizar pruebas a sus allegados y vecinos. Se estima que en Yucatán tendrían que hacerse del orden de 10 ó 20 veces el número de contagiados confirmados. Esto es, del orden de 1,000 pruebas diarias en zonas críticas.

Si se quiere recuperar lo antes posible la normalidad, es necesario usar diversas armas para combatir la pandemia. No se debe usar sólo el confinamiento para ello, dado que es incompatible con la economía. Los países del sureste asiático nos muestran el camino.— Mérida, Yucatán.

ctrev05@gmail.com

Doctor, profesor de la UNAM en Yucatán

 

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