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Plaza Grande

Nos comentan que...

El alejamiento de paraderos de autobuses del centro de Mérida en realidad se debe llamar Plan para Desalentar la Movilidad en el Centro Histórico y funciona tan bien que incluso desanima a miles de trabajadores y personas que por necesidad deben acudir al Centro, ya sea por cuestiones de trabajo o de salud, y que se ven obligados a caminar hasta un kilómetro o más en medio de arbolitos ornamentales, incluso sagrados para los mayas, bajo el intenso bochorno, con sensaciones térmicas de hasta 40 grados, y en plena temporada de lluvias y huracanes. No son pocos los que creen que los “expertos” que tomaron las decisiones en este caso nunca han utilizado el transporte público y ni siquiera tuvieron la empatía de ponerse en los zapatos de quienes lo usan por necesidad, y mucho menos les preguntaron a algunos usuarios antes de poner en marcha el plan. Un ejemplo son los paraderos en la acera del Cecuny, en la calle 59 entre 48 y 50, donde solo hay muros y no hay dónde ocultarse del sol o la lluvia. No es lo mismo recorrer seis kilómetros en una camioneta con vidrios polarizados y chofer que hacerlo en un autobús con más de 10 años de antigüedad y sin aire acondicionado, luego bajarse y caminar un kilómetro o más bajo el sol o la lluvia para abordar otra unidad de transporte en condiciones similares o peores para recorrer otros seis u ocho kilómetros y llegar cansado y sudado al trabajo o la casa. Y si es en la noche, al bochorno hay que agregarle la inseguridad de muchas zonas alejadas del Centro.

El viernes pasado, tras el fallecimiento del padre José Antonio López Rivera Cuessy, diversos personajes del ámbito político y empresarial no dudaron en manifestar sus condolencias por tan lamentable pérdida. Uno de ellos, Francisco Torres Rivas, presidente estatal del PRI, recordó entre otras anécdotas cuando en una gira de trabajo la entonces gobernadora Ivonne Ortega Pacheco invitó a “bailar” al padre, quien declinó la oferta bajo el argumento de que no sabía hacerlo. Sin embargo, ante la insistencia, el sacerdote aceptó la oferta con una condición: que le construyeran salones para impartir el catecismo, proyecto que vio la luz un año después.

Y hablando de Francisco Torres, se dice que en el ciberespacio “traicionó” al PRI porque al teclear su nombre en Google los primeros datos que arroja es que pertenece al Verde Ecologista. Y es que el buscador se quedó con la información obsoleta de cuando ocupó una diputación en la LXIII Legislatura federal (2015-2018) como representante del partido del tucán.

 

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