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Plaza Grande: molestias por el trapecismo político

Nos comentan que...

El trapecismo político cobró intensidad en las últimas semanas, pero es en fechas recientes cuando empezó a encontrar resistencia. Las mayores evidencias están en Morena, cuyos militantes de la vieja guardia levantaron la voz al enterarse del movimiento orquestado en el centro del país para imponer como candidata a la alcaldía de Mérida a la senadora Verónica Camino Farjat y lograron que se diera marcha atrás en ese plan. Y es que la legisladora expriista y expevemista había movido el tapete político con sus aspiraciones, pues hay por lo menos seis precandidatos morenistas a la presidencia municipal de Mérida que están trabajando en sus proyectos desde hace buen tiempo y no estaban dispuestos a ceder espacios en los que cada uno se ve con posibilidades.

Otra resistencia al trapecismo, aunque muy débil, está en el Partido Acción Nacional. Más de un panista de viejo cuño se erizó al conocerse la noticia, no confirmada oficialmente, de que la expriista Celia Rivas Rodríguez estará en la planilla de Renán Barrera Concha y ya se está tambaleando ese plan atribuido a decisiones “de estrategia”. Quien ya se frotaba las manos con esa imposición es la aún diputada Rosa Adriana Díaz Lizama, quien aspiraba a ocupar el vacío que dejaría en la dirección del Registro Civil la excoordinadora de la bancada del PRI en el Congreso del Estado, a pesar de que se había mencionado que la enviarían a la fila de reservas porque su hija Ingrid del Pilar Santos Díaz fue favorecida con la candidatura a diputada local por el Distrito XV. La realidad está por verse en los próximos días.

En el PRI se sigue viendo una directiva desdibujada por las deserciones sin freno y las pugnas de quienes aún se mantienen como militantes. Por allá se menciona que el relevo de Francisco Torres Rivas en la presidencia del comité estatal sería el diputado federal Juan José Canul Pérez, quien al menos ha sido confirmado como futuro coordinador de la campaña de Pablo Gamboa Miner por la diputación federal del Distrito 3, con cabecera en Mérida.

Y en cuestión de campañas, el similar de Canul Pérez en el PAN es el regidor Arturo León Itzá, quien fue nombrado coordinador general de la campaña federal en Mérida. Por lo tanto, es responsable de dirigir los trabajos de proselitismo en los distritos 3 y 4, donde están como precandidatos Rómmel Pacheco Marrufo y Cecilia Patrón Laviada, respectivamente. Es apoyado por dos coordinadores distritales “palomeados” en el Palacio de la 60: Gerardo Bolio de Ocampo en la demarcación electoral 3 y Kirbey Herrera Chab en la 4.

Algunos asesores jurídicos de las organizaciones mayas que están en contra del proyecto del Tren Maya ya saben que el gobierno federal los tiene identificados como organizaciones membretes y quizá por ello ayer en la rueda de prensa donde anunciaron que ganaron tres nuevos amparos, con sentencias provisionales que ordenan la suspensión de los trabajos del Tren Maya, cuatro indígenas de esos grupos dieron su testimonio sobre las violaciones a sus derechos de pueblos originarios y garantías constitucionales. El abogado Jorge Fernández Mendiburu enfatizó varias veces que no son las organizaciones las que promueven los amparos, sino los habitantes de las comunidades hacen uso de las leyes y tratados para defender su territorio y su libre determinación. “Quieren deslegitimizar la lucha jurídica y argumentan que las comunidades son manipuladas. Hoy se demuestra que son dos colectivos de distintas comunidades las que defienden su territorio. Son discursos racistas”, dijo el abogado Fernández.

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