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Pobreza exhibida por la pandemia

El sistema de salud de Yucatán

Por MARIO BENJAMIN VALADEZ MERAZ (*)

Sí, 2020 fue el año en que la pandemia de Covid-19, además de enlutar los hogares de miles de familias yucatecas, exhibió cuán pobre es nuestro sistema de salud pública.

No solo en la prevención de enfermedades sanitarias y epidemiológicas, sino por no contar con los suficientes hospitales públicos que les dieran certidumbre a los usuarios.

Externo este comentario porque no es posible que Mérida y la zona metropolitana, con más de un millón 250,000 habitantes, cuente solo con 9 nosocomios (3 del Seguro Social, 2 del Issste y 4 del federal).

Si nuestros exgobernantes se hubieran comprometido con la salud de los yucatecos, muchas muertes se pudieron haber evitado o al menos los que fallecieron en pasillos y calles por la falta de asistencia hospitalaria.

Se pudieron haber salvado o al menos tener una muerte digna, si nuestro sistema de salud estuviera a la altura de nuestros tiempos modernos. Pero esto al parecer fue lo que menos les importó a nuestros exgobernantes, porque en lugar de comprometerse con la salud del pueblo, se dedicaron durante años a saquear los recursos públicos.

Es innegable que 2020 fue el año que marcó de por vida a muchas familias yucatecas y el que todos quisiéramos olvidar. Pero está visto que muchos no aprendieron la lección. Porque 2021 es el de las esperanzas, por la llegada a México de la vacuna contra el Covid-19. Está empezando mal, gracias a la necedad de infinidad de yucatecos que, sin pensar en que sus progenitores tenían meses de aislamiento, se dedicaron a las fiestas decembrinas sin las medidas de higiene sugeridas.

Esa irresponsabilidad hoy la estamos sufriendo al incrementarse los contagios, tanto que la ocupación hospitalaria ha aumentado en un 40%. Me enoja externarlo pero no sé hasta cuándo la gente entenderá que el personal de salud (médicos y enfermeras) está cansado.

Si el panorama para el gobierno de Mauricio Vila Dosal era complicado por no contar con recursos para apoyar a la ciudadanía por esta crisis sanitaria, sin duda que el presupuesto de $3,490 millones de pesos que le asignaron para este ejercicio le será insuficiente. Porque, comparados con los otorgados en 2018 ($9,542 mdp), representan una disminución presupuestaria absurda de un 63.4% en solo tres años.

Pero por si esto no fuera poco, nuestros comprometidos diputados locales del PRI y Morena le negaron la contratación de un préstamo de $1,728 millones de pesos que iban a servir para apoyar a la ciudadanía en esta crisis sanitaria, así como para combatir el desempleo y reactivar la economía del estado.

Independientemente que siempre he criticado los endeudamientos, en esa ocasión los califiqué como prioritarios. No duden que si el mandatario estatal fuera de su partido, los legisladores priistas lo hubieran aprobado sin objetar. Pero en fin, será la historia la que califique su negativa a este empréstito.

Es innegable que la reactivación económica del estado era necesaria, porque además que muchos negocios estaban cerrando los despidos se incrementaban. Gracias a la falta cultura en la prevención sanitaria de infinidad de yucatecos la reapertura podría estar en riesgo, al incrementarse los contagios, tanto que nuestro estado regrese al semáforo rojo.

Es más, me parece un absurdo que los partidos políticos en estos tiempos electorales estén pensando en sus campañas, contiendas que en esta ocasión serán diferentes por la pandemia de Covid-19, ya que ni las propagandas, reuniones, caminatas, spots radiofónicos, televisivos, etc. les darán resultados. Simplemente porque las campañas electorales son lo que menos les interesa en estos momentos a los ciudadanos.

Ahora si los partidos quieren solidarizarse con el pueblo, entonces que no las realicen y donen sus presupuestos al sector salud, para la adquisición de camas y equipos de ventilación, indispensables en estos tiempos de crisis sanitaria y en los que el gobierno, para continuar apoyando a la ciudadanía, tiene que tomar medidas drásticas de austeridad.

Aunque sea esto solo un sueño guajiro, los partidos tienen la última palabra. Antes de concluir quiero externar mi reconocimiento a uno de los colaboradores y editorialista del Diario de Yucatán, un personaje más que se nos va por esta pandemia. Descanse en paz mi querido amigo don Ángel Aldaz Góngora, te envió hasta al cielo un fuerte y cariñoso abrazo.— Mérida, Yucatán.

mariovaladez_48@hotmail.com

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