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Política, el peor enemigo de México

¡Pudrición!

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“La mala fe política es acaso más delictuosa que aquella que castigan los códigos en los negocios privados”.— Antonio Cánovas del Castillo, político e historiador español

La globalización no es el peor enemigo de México. El cambio climático no es el peor enemigo de México. La delincuencia organizada no es el peor enemigo de México. El racismo no es el peor enemigo de México. La violencia no es el peor enemigo de México. La corrupción no es el peor enemigo de México. La impunidad no es el peor enemigo de México. La riqueza no es el peor enemigo de México. La pobreza no es el peor enemigo de México. ¡No! Todo lo anterior, tiene un punto de partida.

¡La política es el peor enemigo de México!

Su pudrición —que abarca a todas las ideologías de derecha, centro e izquierda— llegó al máximo en un México literalmente “descompuesto” por la ausencia del diálogo, en el marco del estricto respeto, del Poder Ejecutivo a la sociedad. Por la confrontación del Poder Legislativo para saciar su sed insaciable de poder y dinero, a costa de la pesadumbre de la sociedad. Por la insolvencia moral y constitucional del Poder Judicial para responder al reclamo de justicia, por parte de la sociedad.

Los mexicanos no dejamos de estar constantemente en un proceso de construcción ante las transformaciones de México. Los mexicanos no dejamos de estar constantemente en un proceso de destrucción ante las transformaciones de México.

¿Ya nos dimos cuenta? Nos estamos humillando… no estamos destruyendo… nos estamos matando. No nada más volteemos a Estados Unidos, en donde están masacrando a nuestros connacionales, a nombre de la política, porque un degenerado como Donald Trump está “trabajando” para su reelección como presidente; mientras que, a nombre de la política, un pávido como Andrés Manuel López Obrador está “trabajando” para disfrutar del poder como presidente de México.

En tanto, el PAN pierde paulatinamente su fuerza de “opositor” como consecuencia a la figura “gris” de Marko Cortés, su dirigente nacional, y a la nula o la pobre aceptación social de los gobernadores del “cambio” emanados del blanquiazul, porque resultaron peor que el pasado inmediato… muy inmediato. No hay amor por México… no hay entrega por México. Falsos.

¡La excepción y la esperanza es Mauricio Vila, el gobernador de Yucatán!

El PRI, pobre PRI. El PRI siempre es el PRI. ¡No cambia! La lucha por la dirigencia nacional, que encabeza Alejandro Moreno, evidenció que siguen siendo lo mismo a pesar de la “paliza” electoral que les costó la degradación, bien merecida, en el ejercicio de la política de México. Los actores políticos no cambian. ¡No cambian!

No dudo que hay mexicanos ejemplares, luchando a diario porque México es más grande que la política. La mala fe política que es acaso más delictuosa que aquella, que castigan los códigos en los negocios privados. Que castigan los mexicanos, con altos valores éticos y morales.

Y si dejamos de humillarnos… y si dejamos de destruirnos… y si dejamos de matarnos.

Ni la globalización, ni el cambio climático, ni la delincuencia organizada, ni el racismo, ni la violencia, ni la corrupción, ni la impunidad, ni la riqueza, ni la pobreza son los peores enemigos de México. ¡No! Todo lo anterior, tiene un punto de partida.

La política.

¡Pudrición!— Cozumel.

arevalo61@yahoo.com.mx

Periodista

 

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