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Política y cosas peores

Catón

Catón

La expresión “Ya chole”, tan usada por López Obrador, es indicativa de su prepotencia, y muestra desdén por las personas en relación con las cuales la utiliza.

Ahora la empleó contra los movimientos feministas que con sobra de razón protestan por la designación de Félix Salgado Macedonio como candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero. Desde luego la postulación de ese impresentable individuo, que afronta varias denuncias por abuso sexual, ha de atribuirse principalmente a AMLO, sin cuya venia no habría sido posible que Salgado recibiera la candidatura.

Indiferencia

El tabasqueño sabe que las protestas feministas ni siquiera rozan la estructura electoral que él cuida, a donde tales demostraciones no llegan. Así, las voces de protesta se pierden en la indiferencia del jerarca de la 4T.

Con un “Ya chole” despectivo y arrogante seguirá respondiendo López Obrador a quienes le señalan sus yerros y omisiones. No tenemos un presidente democrático: sufrimos un monarca absolutista...

Agotamiento

La joven esposa se presentó a la consulta del doctor Duerf, analista. Le dijo: “Vengo porque sufro de agotamiento corporal”.

El psiquiatra se sorprendió: “Creo que se equivocó de consultorio, señora. Lo que usted necesita es un médico”. “No, doctor —repuso ella—. Quiero que vea a mi marido. Tiene doble personalidad, y las dos personalidades quieren todos los días”...

Anillo

En la rueda de amigos comentó Babalucas, orgulloso: “Le compré a un tipo un anillo con un diamante grande para regalárselo a mi novia”. Preguntó, suspicaz, uno de los amigos: “Y el diamante ¿es auténtico?” Replicó el badulaque: “Pues si no lo es entonces el tipo me robó 500 pesos”...

Dulciflor, la secretaria de don Algón, le avisó a su mamá: “Esta noche llegaré tarde a la casa, mami. Ayer cometí un error en la oficina, y mi jefe quiere que lo cometa otra vez”...

Sorpresa

Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, sorprendió a su esposo don Sinople en apretado trance de erotismo con la mucama de la casa.

“¡Te me largas!” —gritó con iracundia. “Sí, señora” —dijo, humilde, la muchacha. Le indicó doña Panoplia: “A ti no te lo estoy diciendo”...

En la visita a su ginecóloga recibió Florilí una noticia interesante: estaba embarazada. “No me lo explico —acotó desconcertada—. Lo único que ha hecho mi novio es mirarme”.

Opinó la ginecóloga: “Pues debe tener una mirada muy penetrante”.

Don Cucurulo, señor de edad madura, se dirigió a su atributo de varón y le reclamó con acento lamentoso: “¿Por qué te moriste antes que yo, si somos exactamente de la misma edad?”— Saltillo, Coahuila.

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