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Por la democracia paritaria

feminicida de tahdziú

Consolidación

María del Mar Trejo Pérez (*)

En las pasadas elecciones en el municipio de Xocchel, Yucatán, ocho mujeres y un hombre compitieron en una ardua campaña política, que no estuvo exenta de violencia política en razón de género, pero que marcó un precedente en la comunidad: el tiempo de las mujeres en el poder, y la gran oportunidad de asumir con generosidad y sensibilidad la responsabilidad del bienestar de la ciudadanía, atendiendo sus demandas con proyectos, políticas públicas y estrategias que favorezcan el desarrollo social del municipio en un marco de igualdad entre mujeres y hombres.

Considero que debemos reconocer y motivar a las mujeres en los gobiernos municipales, resaltando el impulso de promover acciones e iniciativas legítimas que tiendan a la igualdad con el apoyo organizado de sus comunidades, para consolidar mecanismos municipales eficientes de ejecución ante la diversidad y urgencia de sus necesidades más apremiantes.

La pobreza, la fragmentación social y las desigualdades son problemas que los gobiernos municipales deben enfrentar diariamente porque afectan la vida de las personas y los procesos de desarrollo. Por eso, es de primordial importancia considerar el municipio como el espacio idóneo a partir del cual se generen e impulsen las acciones que conduzcan a un verdadero desarrollo social para mujeres y hombres por igual.

Educación

La única vía para consolidar la democracia paritaria es la educación en diferentes ámbitos. Por eso el compartir conceptos y conocimientos para ser puestos en práctica es una tarea de todas y todos los que queremos una sociedad preparada, pacífica, libre y democrática. En este medio, el mes pasado se publicó el artículo “Poder para las mujeres”, donde ofrecí e invité, a los 106 municipios del estado, a compartir los criterios de ONU Mujeres para Latinoamérica acerca de la agenda para la construcción de democracias paritarias en municipios, siendo Xocchel, con una mujer en el cargo de presidenta municipal, el primer municipio yucateco que amablemente atendió dicha invitación. Al asistir para presentar dichos criterios a las y los servidores públicos de nivel directivo, responsables de la toma de decisiones del cabildo municipal, con gran satisfacción constaté una presencia mayoritaria de mujeres, tres hombres rodeados de mujeres de diversas edades, profesiones y ocupaciones. Varias direcciones están encabezadas por mujeres, destacando la de obras públicas, que históricamente había sido asignada a los hombres. Este es solo un ejemplo, sin embargo, para eliminar los factores estructurales que siguen generando discriminación, estereotipos sexistas y una cultura de sesgo machista en el ámbito político y público, debemos continuar trabajando en todas las instituciones, en todos los niveles de gobierno e incluso en el ámbito privado para promover y eliminar los obstáculos para la participación política de las mujeres en los municipios.

Los gobiernos municipales pueden ser un punto de partida para el empoderamiento político de las mujeres, sobre todo cuando se les motiva y apoya para desarrollar una carrera política. El ámbito local puede tener un efecto pedagógico, fomentando el liderazgo y la participación de mujeres que inspiren a otras mujeres, a jóvenes y a niñas, que al ver a sus madres, tías, hermanas desempeñando cargos públicos, tengan un modelo a seguir.— Mérida, Yucatán

mariadelmartrejo@gmail.com

Consejera del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana

 

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