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Practica la verdad dentro del silencio

El silencio no es solo ausencia de ruido

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

Navegando por el “Valle de los Justos”, el menos recurrido de los Valles de la tierra del “Siempre Acertarás”, de pronto entramos a un ancho río de abundantes y tranquilas aguas.

Numerosas embarcaciones a vela navegan serenamente dirección sotavento. Flota un aire de callada tranquilidad. Se deja sentir en el ambiente una fuerte y, sin embargo, serena presencia.

¿Qué es esto, extraño para mí, que siento flotar en el ambiente? Pregunté a Prudencia.

Es una sensación, difícil de interpretar, de sosiego y, al mismo tiempo, de inquietud. Contestó Prudencia. Difícil de describir, sin duda. Comenté.

Permíteme anunciarte, querido amigo, que navegamos, ni más ni menos, las abundantes y tranquilas aguas del río del Silencio.

Río del Silencio, asentí. Así es amigo, confirmó Prudencia.

El Silencio no es solo ausencia de ruido, si no tener algo qué decir.

El verdadero Silencio es una decisión personal.

Es la llave para ingresar a tu mundo interior donde es bueno que, a diario, entres y permanezcas por largos ratos.

Respecto a esta extraña sensación que adviertes flotar en el aire, explica, es provocada por la fuerte y serena presencia de la Verdad que pone su morada en el mundo interior de cada uno de los tripulantes de estas embarcaciones que, navegando serenas dirección sotavento, les comunica el necesario sosiego para contemplarla y la suficiente inquietud para desafiarse a sí mismos y ponerla en práctica.

Quien quiera entender, que entienda.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzoaalonzo@crehas.org

 

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