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Primero el vino, después Francia

Foto: Megamedia

Por José Carlos Palacios Sommelier

 

 

En esta ocasión hablaré de los vinos de Francia. Para mí es un honor hablar de una cultura muy arraigada y con unos valores únicos.

Se dice que en Francia primero fue el vino y luego se formó el país, a diferencia de otros países que incorporan el vino a sus costumbres.

Bajo este concepto, los franceses viven el vino de una manera muy particular, defienden su producto a capa y espada, y es como una especie de culto o religión: se empeñan en cuidar mucho que el vino sea el protagonista de todos los momentos de sus vidas.

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, los vinos de Francia tienden a tener un precio más elevado que el resto, eso se debe a la pasión, a las técnicas de vinificación que tienen cientos de años de perfección y a la dedicación que le ponen los vitivinicultores en todo el territorio francés.

Para hablar de categorías, no hay nada mejor que ir a los orígenes, ya que en el país galo, a partir de una clasificación histórica que hizo el emperador Napoleón III en 1855, hizo una distinción de vinos llamados primer Grand Cru a cinco maravillosos vinos, ya que en aquellos años se mencionaban vinos de dos regiones: Medóc, y Sauternes, ignorando otras como Pomerol o Saint Emilion.

Hablar de regiones me llevaría más de un artículo, ya que al Norte hay zonas maravillosas como la de Champagne, con sus espumosos, o Alsacia, con los buenos Gewurstraminer, también Francia tiene muy buenos vinos en el Sur, donde nace la mayor cantidad de variedades de uva como Cabernet sauvignon y merlot, entre otras, o la zona de Burdeos, ya que allí se alojan los 5 Grand Cru, los primeros que fueron denominados por esa clasificación del vino, que gozan de ciertos privilegios, además de ser los más caros de Francia: un Chateau margaux (se pronuncia sható margó) oscila alrededor de 65,000 pesos, un Chateau Lafite Rothschild, en 54,000 pesos y la lista sigue.

Mejor veamos algunos vinos que podremos conseguir en algunas tiendas de vinos, algunos tintos franceses a un buen precio, que oscilan entre 150 y 400 pesos, con una denominación más baja.

Los vinos vin de France, vin D’pays o los que aparecen con la sigla AOC, que son Apelaciones de Origen Controlada, son unos buenos tintos, con cuerpo y muy buena textura, ideales para muchas armonizaciones.

¿Qué mejor que disfrutar de una buena copa de vino francés, con quesos también del país? Un buen queso roquefort se puede acompañar con un vino blanco dulce de Sauternes, esa combinación o maridaje excepcional es único. Un queso brie, con poca maduración, de tipo triple crema, con una botella de chardonnay (vino blanco) o con un merlot rose (un vino rosado interesante) y a un bajo precio. A éste se le puede encontrar en algunas tiendas bajo el nombre de Rosé D’anjou.

 

 

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