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¿Quién ganará en el PRI?

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Candidatos contra la corrupción

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

En unas horas el humo blanco saldrá de las chimeneas del priismo. Este domingo los militantes elegirán al nuevo presidente nacional del PRI, de los tres candidatos existentes: Alejandro Moreno Cárdenas, Ivonne Ortega Pacheco y Lorena Piñón Rivera.

Para muchos, incluso priistas, la caballada está flaca —haciendo alusión a una expresión del exgobernador Rubén Figueroa de hace unas décadas— o podemos decir también que es más de lo mismo. Los candidatos no han demostrado presencia, ni visión de cambio, ni deseos de transformación.

Los tres expresan en el discurso democratización interna y luchar contra la corrupción, pero no muestran planteamientos serios, ni proyectos. Se han dedicado más a los vituperios recíprocos, buscando así descalificarse y llevar agua a su molino.

Si el primer debate no fue productivo, ni aportó algo valioso para los militantes y simpatizantes, el segundo, realizado recientemente, tampoco arrojó interesantes conceptos, ni algún proyecto serio o compromiso con las bases. Nada productivo para que los militantes lleven en mente el próximo domingo a las urnas.

Ninguno de los tres dentro de su historial político ha demostrado luchar por la democracia, ni buscado dentro del partido una transformación interna en serio. Es sólo ahora el discurso democratizador, pero matizado de promesas y demagogia.

Estos tres mosqueteros han vivido de la política y buscan ahora en forma intensa la presidencia de su partido. Él y ellas han ocupado diferentes cargos dentro del PRI y como funcionarios y legisladores, y dos como gobernadores.

Alejandro Moreno logró la gubernatura de Campeche en 2015 y en junio del presente año solicitó licencia definitiva para contender por la dirigencia nacional. Lorena Piñón, abogada veracruzana, trabajó unos años en el gobierno de Javier Duarte. Quiso ser diputada por el Partido Acción Nacional, no lo consiguió, y este acto le costó que la Comisión de Procesos Internos del PRI no la aceptara como candidata e incluso le quitaran sus derechos partidistas.

Sin embargo, la veracruzana luchó, llegó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y, días después, la aceptaron como candidata y le devolvieron sus derechos partidistas, debido a que la acusación fue extemporánea. Y de esta treta ella acusa a la exgobernadora Ivonne Ortega para evitar su candidatura, así como de “sabotaje”, por lo cual canceló su gira a nuestra entidad.

Ivonne Ortega Pacheco comenzó su carrera política como una de las llamadas “gritonas del Congreso”, luego apoyada por su pariente y exgobernador Víctor Cervera Pacheco logró la presidencia municipal de Dzemul y legisladora local, luego fue gobernadora, diputada plurinominal y ahora busca la presidencia nacional del PRI.

Cuestionamientos

Sin embargo, como gobernadora su administración fue muy cuestionada por el derroche de recursos en conciertos, telenovelas y en lo personal; los abusos en el manejo del erario, el nepotismo, el enriquecimiento de algunos de sus funcionarios y la mayor deuda en la entidad en ese momento de casi 3 mil millones de pesos.

El saqueo del Isstey, que lo dejó en la quiebra en detrimento de los agremiados, es un foco rojo más de su administración, que su sucesor Rolando Zapata no pudo tapar, ni resarcir en lo económico a la institución, sino todo lo contrario, éste ahondó más el deterioro económico.

Las obras inconclusas que costaron mucho dinero como el Palacio de la Civilización Maya y el Hospital de Tekax son piedras negras de su administración. Por este hospital fue denunciada por su antecesor, Patricio Patrón Laviada, por el presunto desvío de más de 100 millones de pesos. Asimismo, el Gran Museo Maya, inaugurado antes de terminar, se convirtió en un fracaso financiero.

Ivonne Ortega tiene un historial oscuro como gobernadora de la entidad, plagado de abusos, derroche, nepotismo y corrupción. Si ha criticado ella las casas blancas que han lesionado al PRI, ella tiene tierras negras, cientos de hectáreas adquiridas en maniobras turbias y a precios bajos: más del 70% de las mil 706 hectáreas del municipio de Dzemul. Y esto también lastima a los priistas y a la sociedad yucateca.

La señora y dueña de Dzemul habla de democracia, ha criticado a la cúpula priista, a los dueños de mansiones y casas blancas y pedido la salida de los corruptos del PRI. Pero ella ha vivido en el vientre del monstruo y sacado excelente provecho de su paso por la política priista.

La militancia priista está resentida, dolida, tanto por los divisionismos que existen en el partido, como por el golpe sufrido en las urnas el año pasado y la debilidad de sus candidatos a la presidencia nacional. Ve y escucha más de lo mismo de los mismos.

Ivonne y los demás candidatos gritan fuera los corruptos del PRI, pero debe haber congruencia en lo que dicen. Aunque la exgobernadora no renunciaría a su partido, tal vez algún hilillo escarlata fluya entre las comisuras de sus labios ante este grito de campaña. Mañana domingo los priistas elegirán, entre lo que tienen, al que menos daño le haga al PRI. ¿Los militantes priistas, principalmente los yucatecos, votarán por la señora Ivonne Ortega, quien causó estragos en el erario y endeudó al estado?— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

 

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