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Rafael J. Ramos Vázquez: DiMaggio, la elegancia del béisbol

Joe DiMaggio

Punto de vista... Béisbol

Todos los equipos de las Grandes Ligas han tenido un jugador emblemático, que la gente identifica, sin embargo los Yanquis de Nueva York, son el conjunto que más estrellas, verdaderos símbolos han militado con ellos. Y hoy hablaremos de uno.

Nacido en Martinez, California, e hijo de un pescador italiano, Joe DiMaggio, cuyo nombre de pila fue Giuseppe Paolo DiMagio, llamado luego Joseph Paul DiMaggio y apodado como “Joltin Joe” y “The Yankee Clipper”. Es un ícono y orgullo, no sólo del equipo sino también de la ciudad y de todo el deporte. Fue todo un personaje, no únicamente dentro del diamante sino fuera de él.

Toda su carrera de 13 años siempre enfundó la franela de rayas, con el número 5 en la espalda.

Como jugador fue elegante, versátil, con un magnifico brazo y una intuición perfecta para colocarse correctamente en el jardín central, su posición habitual, el cual cubría impecablemente, abarcando por su rapidez toda la parcela. Los críticos le apodaron “Yankee Clipper”, por su similitud en cuanto a la velocidad del mejor avión de esa época, que pertenecía a la flota de la desaparecida línea Pan Am.

Además era un excelente corredor en las bases y un talentoso bateador. Levantó el trofeo de campeón de la Serie Mundial nueve veces y fue el primer jugador en rebasar la barrera de los cien mil dólares en salario por año, una fortuna en 1949.

Joe DiMaggio será recordado por dos eventos, uno dentro del campo de juego y otro fuera de éste. El primero, es poseedor del récord más grande en el béisbol, tal vez la epopeya inalcanzable de ese deporte, haber bateado durante 56 juegos consecutivos cuando menos un imparable, Según los expertos, quienes han analizado con programas de computadora todos los récords, señalan que estadísticamente esa proeza está cerca de lo imposible y que es la plusmarca más extraordinaria realizada en el deporte del bate y la pelota. Cuando Joe estaba en esa racha decía: “Conseguir un imparable diario, es más importante para mí que comer, beber o dormir”.

El segundo evento es haberse casado con Marilyn Monroe, la rutilante estrella fugaz del celuloide. Ese matrimonio duró solamente once meses, sin embargo DiMaggio fue, según la historia, el único hombre que verdaderamente amó a la rubia de Hollywood.

Siendo un fumador empedernido, muere de cáncer en los pulmones. Sus últimas palabras fueron: “Finalmente voy a poder ver de nuevo a Marilyn”.

En el Yankee Stadium, en el Monument Park, hay una placa en su honor, como reconocimiento por ser una leyenda y un icono americano. Y es que, para muchos conocedores, fue el jugador más completo.

Fue enterrado en su estado natal y en su lápida se lee la siguiente inscripción: “La dignidad, la gracia y la elegancia personificada”. El epitafio en su tumba describe correctamente a ese inigualable jugador.— Mérida, Yucatán, septiembre de 2020.

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